Itzel Georgina Meneses Ochoa
Bióloga egresada de la Facultad de Ciencias de la UNAM, con maestría en el Posgrado en Ciencias Biológicas por el Instituto de Geología, es profesora de Carrera Asociada “C” T.C. del CCH Oriente, con una antigüedad docente de 7 años.
itzel.georgina.meneses@cch.unam.mx
Jorge Eduardo Ríos Carrillo
Biólogo egresado de la Facultad de Ciencias de la UNAM, con una maestría en el Posgrado en Ciencias Biológicas y Candidato a Doctor por el Programa de Doctorado en Ciencias Biomédicas. Actualmente es profesor interino del CCH Oriente, con una antigüedad de 3 años.
jorge.rioscarrillo@cch.unam.mx
Resumen: El presente artículo analiza el papel de la transversalidad como un eje para generar aprendizajes significativos en las asignaturas de Biología I y II dentro del nuevo programa educativo 2024 del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), previsto para implementarse en el ciclo escolar 2026. Se expone cómo la transversalidad permite conectar saberes científicos con dimensiones sociales, éticas, ambientales y tecnológicas, promoviendo una educación integral, contextualizada y crítica. A través de ejemplos concretos, se proponen actividades didácticas que articulan algunos de los aprendizajes de Biología I y II con ejes como la formación para la ciudadanía, conocimiento y aplicación de las tecnologías de la información y de la comunicación y perspectiva de género. El enfoque transversal no solo amplía la comprensión de los contenidos disciplinares, sino que fomenta el desarrollo de competencias como el pensamiento crítico, el trabajo colaborativo y la responsabilidad social, contribuyendo a la formación de estudiantes más conscientes, reflexivos y comprometidos con su entorno. Su implementación por los docentes representa un gran reto que debemos de considerar como una oportunidad para transformar nuestra práctica educativa.
Palabras calve: Transversalidad, formación para la ciudadanía, tecnologías de la información y de la comunicación, perspectiva de género.
Abstract: This article analyzes the role of transversality as a key axis for generating meaningful learning in the Biology I and II courses within the new 2024 curriculum of the Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), scheduled for implementation in the 2026 academic year. It explains how transversality enables the connection of scientific knowledge with social, ethical, environmental, and technological dimensions, promoting a comprehensive, contextualized, and critical education. Through concrete examples, the article proposes teaching activities that integrate some of the Biology I and II learning objectives with key themes such as citizenship education, the knowledge and application of information and communication technologies, and gender perspective. The transversal approach not only deepens understanding of disciplinary content, but also fosters the development of competencies such as critical thinking, collaborative work, and social responsibility, contributing to the education of students who are more aware, reflective, and engaged with their environment. Its implementation by teachers represents a significant challenge that we must consider as an opportunity to transform our educational practice.
Keywords: Transversality, citizenship education, information and communication technologies (ICT), gender perspective.
La transversalidad como motor de aprendizaje significativo en Biología I y II
La actualización de los programas de estudio de las setenta y tres (73) asignaturas del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) aprobada en 2024, responde a las transformaciones sociales y científicas contemporáneas. En particular, los ajustes en Biología I y II, cuya implementación está prevista para el ciclo escolar 2026, incorporan aprendizajes actualizados y relevantes que buscan fortalecer la cultura básica de los estudiantes del nivel medio superior.
Uno de los enfoques centrales de estos ajustes es la transversalidad, entendida como una vía para conectar contenidos y problemáticas diversas, superando los límites tradicionales de las disciplinas. Este enfoque se alinea con la intención del CCH de promover una visión del conocimiento más integrada, crítica y contextualizada, en la que se entrelacen saberes científicos, tecnológicos, éticos y sociales (Correa & Pérez, 2022; Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades, 2024).
En el ámbito educativo, la transversalidad se concibe como un recurso para enriquecer la formación integral del estudiantado. Esta permite abordar temas complejos desde múltiples perspectivas, conectando asignaturas del área de Ciencias Experimentales con otras disciplinas y fomentando la interdisciplinariedad. Esta mirada integral facilita el desarrollo de habilidades científicas junto con competencias ciudadanas, éticas y colaborativas (Correa & Pérez, 2022).
Entre los ejes transversales considerados se encuentran: la formación para la ciudadanía, el conocimiento y aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), la perspectiva de género en todas las asignaturas del plan de estudios, y la sustentabilidad. Estos temas, lejos de constituir contenidos aislados, atraviesan toda la propuesta educativa y deben integrarse en las estrategias didácticas de manera orgánica y no forzada.
Asimismo, el enfoque pedagógico promueve distintas dimensiones del aprendizaje: el desarrollo de la autonomía (aprender a aprender), la adquisición de habilidades prácticas y científicas (aprender a hacer), la convivencia armónica (aprender a convivir) y la formación ética y emocional (aprender a ser). Todo ello se busca lograr mediante situaciones de enseñanza significativas y contextualizadas para los estudiantes (Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades, 2024).
Uno de los mayores retos para el profesorado es diseñar propuestas didácticas que integren la transversalidad en los aprendizajes de sus programas. A continuación, se presentan algunas propuestas generales que pueden servir como apoyo para que las y los docentes de Biología I y II las tomen como guía y las ajusten de acuerdo con sus propias experiencias, con el fin de fortalecer los aprendizajes:
Al abordar la historia de la teoría celular y sus postulados, se puede implementar una línea del tiempo digital colaborativa utilizando herramientas como Padlet o Canva, donde los estudiantes investiguen y documenten las aportaciones de diferentes científicos. Esta actividad incorpora el eje de las TIC.
Para los aprendizajes sobre las similitudes y diferencias estructurales entre células procariotas y eucariotas, así como las funciones de regulación, comunicación celular y transporte de materia intra e intercelular, se sugiere el uso de simuladores interactivos, como los de la Universidad de Colorado (PhET), o actividades creadas por el profesorado en plataformas como Genially o H5P. Estos recursos permiten explorar visualmente los procesos celulares y potencian el aprendizaje mediante el uso de las TIC.

En cuanto a los aprendizajes relacionados con la morfogénesis y la manipulación genética, resulta muy útil implementar debates bioéticos sobre tecnologías como la clonación, la terapia génica o el uso de organismos transgénicos. Estas dinámicas estimulan la argumentación informada y el pensamiento crítico, permitiendo a los estudiantes comprender la relevancia social y ética de los avances científicos. En este sentido, se articulan todos los ejes transversales: ciudadanía, TIC (a través de la investigación digital), género (al considerar las implicaciones sociales de estas tecnologías) y sustentabilidad (al discutir sus impactos en la salud y el medio ambiente).
Para introducir el estudio sobre el origen de los sistemas vivos, desde las ideas más antiguas hasta la teoría quimiosintética, se propone una estrategia de aprendizaje basado en problemas (ABP). El estudiantado puede investigar distintas teorías sobre el origen de la vida en diversas culturas y épocas históricas, para luego contrastarlas con las explicaciones científicas actuales. Esta actividad fomenta el respeto por la diversidad de pensamientos e incorpora la formación para la ciudadanía.
Por otro lado, la enseñanza de la teoría endosimbiótica representa una valiosa oportunidad para integrar la perspectiva de género. Se puede trabajar con la biografía de Lynn Margulis a través del análisis de entrevistas, textos autobiográficos o reseñas de sus publicaciones. De este modo, el estudiantado reflexiona sobre los obstáculos que enfrentó como mujer en la ciencia, las resistencias institucionales a sus ideas y cómo su persistencia y rigor lograron consolidar una teoría fundamental en la biología celular y evolutiva. Este enfoque no solo favorece la comprensión del contenido, sino que también invita a cuestionar críticamente el sesgo histórico en la producción del conocimiento científico, visibilizando las barreras de género y la necesidad de una ciencia más inclusiva.

Asimismo, se sugiere integrar de manera transversal esta perspectiva de género a lo largo del curso, mediante la visibilización de otras científicas que han realizado aportes relevantes al conocimiento biológico. Se propone asignar a cada estudiante una científica destacada cuya trayectoria esté vinculada con los temas del curso, para luego elaborar una infografía o presentación digital que se compartirá en clase. Algunas de las científicas que se pueden incluir son: Rosalind Franklin (Estructura del ADN), Rita Levi-Montalcini (Premio Nobel relacionado con la comunicación celular), Ada E. Yonath (Premio Nobel por estructura y función del ribosoma), Hildegard Lamfrom (Evidencias del ARNm y poliribosomas), Marie Maynard Daly (Relación Núcleo y la síntesis de proteínas), Elizabeth Blackburn (Descubridora de la telomerasa y cómo regula el ciclo celular), Nettie Stevens (Primera en describir las bases cromosómicas del sexo), Charlotte Auerbach (Mutagénesis y sus efectos), Barbara McClintock (Premio Nobel por descubrimiento de los transposones), Nicole Le Douarin (Implementación de quimeras para estudios del desarrollo), Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna (Nobel por el codesarrollo de la tecnología CRISPR-Cas9), entre muchas otras.
En el tema de la biodiversidad como resultado del proceso evolutivo, se busca más que la memorización de conceptos, se trata de reconocer que cada especie es producto de millones de años de interacción con su entorno. Desde esta visión, la sustentabilidad se convierte en un eje esencial de la enseñanza, especialmente en el nivel medio superior, donde el estudiantado puede comenzar a asumir un rol activo en la protección del ambiente. Para trabajar este enfoque, se propone desarrollar un proyecto de investigación colaborativa en el que el estudiantado identifique especies nativas o endémicas y analice cómo han sido afectadas por actividades humanas como la urbanización, el uso de agroquímicos o la deforestación.
También es importante abordar el concepto de servicios ecosistémicos —como la polinización, la regulación del clima o la purificación del agua— mediante estudios de caso. Por ejemplo, se puede investigar cómo la disminución de las poblaciones de abejas afecta la biodiversidad, la economía local y la seguridad alimentaria. Esta actividad permite al estudiantado comprender la interdependencia entre sistemas naturales y sociales, y entender que la sustentabilidad es un concepto ecológico, económico y ético.
Otra estrategia útil es la realización de un foro sobre sustentabilidad, donde el alumnado evalúe diversas propuestas para conservar la biodiversidad, debata sus implicaciones y proponga acciones viables para su entorno. Esta actividad promueve la formación ciudadana y la participación responsable, en consonancia con los principios del currículo del CCH (2023), y convierte el debate en una metodología eficaz para el desarrollo de habilidades.
Somos conscientes de que la implementación de la transversalidad implica enfrentar numerosos retos. En cuestión de igualdad de género, persisten estereotipos tanto en el estudiantado como en el profesorado, así como deficiencias en la formación docente en perspectiva de género y pedagogías inclusivas, lo que puede traducirse en abordajes superficiales, descontextualizados o incluso erróneos. Para avanzar, es fundamental promover la capacitación continua, visibilizar las aportaciones de mujeres científicas en las actividades didácticas y revisar críticamente los materiales y lenguajes empleados en el aula.
En cuanto a la sustentabilidad, transformar los hábitos de consumo y las prácticas cotidianas en la comunidad educativa exige no solo información, sino también voluntad, conciencia y cambio cultural. Esto requiere integrar proyectos escolares con impacto ambiental local, como huertos, reciclaje o campañas de consumo responsable, además de conectar los contenidos con problemáticas sociales y ambientales reales que los estudiantes puedan investigar y atender activamente; todo ello requiere tiempo, continuidad y compromiso colectivo.
En cuanto a la sustentabilidad, transformar los hábitos de consumo y las prácticas cotidianas en la comunidad educativa exige no solo información, sino también voluntad, conciencia y cambio cultural.
En el eje de formación para la ciudadanía, el gran reto es motivar al estudiantado a desarrollar una actitud crítica, participativa y solidaria, en un contexto donde muchas veces prevalece el desencanto, la apatía o la falta de espacios reales de participación. Esto se puede abordar mediante espacios de deliberación estudiantil, debates, foros y proyectos colaborativos que fortalezcan el pensamiento crítico y la corresponsabilidad social.

Finalmente, en relación con el conocimiento y aplicación de las TIC, persisten desigualdades en el acceso a dispositivos, conectividad y alfabetización digital, tanto entre estudiantes como docentes. Para superar este reto, es indispensable impulsar nuestra formación continua, a fin de mantenernos actualizados en el uso pedagógico de estas herramientas y facilitar su incorporación significativa en el proceso de enseñanza-aprendizaje mediante herramientas digitales pertinentes y preferentemente colaborativas (como infografías, simuladores o plataformas interactivas).
La implementación de estos ejes desde el modelo educativo del CCH implica reconocer al estudiante como protagonista activo en la construcción de su conocimiento. Debemos considerar todos los desafíos antes mencionados como oportunidades para transformar nuestra práctica educativa: reconfigurar nuestro papel como mediadores del aprendizaje, diseñar experiencias significativas y vivenciales para nuestros estudiantes, y promover la articulación entre saberes disciplinares y transversales a través de proyectos integradores que conecten los aprendizajes con la realidad para que trasciendan más allá de nuestra aula.
Fuentes de consulta
- Correa Mosquera, D., & Pérez Piñón, A. (2022). La transversalidad y la transversalidad curricular: una reflexión necesaria. Pedagogía y Saberes, (57), 39-49. https://doi.org/10.17227/pys.num57-13588
- Escudero-Cid, R., Cid-Manzano, C., & Escudero-Cid, M. (2011). Ciencia en femenino. Revista Eureka sobre Enseñanza y Divulgación de las Ciencias, 8(3), 269-280.
- Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades. (2023). Guía para la revisión y ajuste de los programas de estudio del Colegio de Ciencias y Humanidades 2023-2024 (Suplemento). Gaceta CCH. https://gaceta.cch.unam.mx/sites/default/files/2023-07/suplemento_guia_revision_ajuste_programas_estudio.pdf
- Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades. (2024). Programas de estudio 2024. Área de Ciencias Experimentales: Biología I-IV. Universidad Nacional Autónoma de México. https://www.cch.unam.mx/sites/default/files/programas2024/Biologia_I_a_IV.pdf





