José Alonso Salas
Maestro en Estudios Latinoamericanos y licenciado en Historia por la UNAM. También cuenta con estudios a nivel superior en la Universidad de Copenhague. Ha trabajado en el ámbito editorial como autor y revisor de textos. Ha publicado textos de divulgación de la historia como Historia General de la Educación y Caleidoscopio. Una biografía de Hitler y otras reflexiones. También es co-autor del libro de texto Historia universal moderna y Contemporánea II. En el ámbito docente ha impartido clases de historia a nivel medio superior y superior. Asimismo, imparte cursos en el Museo de Memoria y Tolerancia.
alonsosalasjose@gmail.com
Resumen: La relación entre historia y geografía ha sido un punto de encuentro en múltiples tradiciones historiográficas, desde Heródoto hasta la Escuela de los Annales. Sin embargo, los programas educativos del CCH, incluyendo el actualizado, presentan vacíos en la integración de la dimensión ambiental dentro de la enseñanza de la historia. La reciente actualización del Programa de Estudios de Historia Universal Moderna y Contemporánea del Colegio de Ciencias y Humanidades ha incorporado ejes transversales como la sustentabilidad, la equidad de género y la ciudadanía global. No obstante, el análisis del contenido revela una presencia marginal del eje de la sustentabilidad, lo que limita la comprensión integral de los procesos históricos en su relación con el medio ambiente.
En este contexto, resulta pertinente recurrir a enfoques historiográficos y geográficos que permitan articular la historia de los sistemas socioeconómicos con la evolución climática, la disponibilidad de recursos naturales y el crecimiento demográfico. El presente artículo es una invitación al profesorado para explorar estos enfoques y de esta forma, aterrizar en el aula el eje transversal de la sustentabilidad.
Palabras clave: capitaloceno, Antropoceno, Geografía, Historia, sustentabilidad, ejes transversales
Abstract: The relationship between history and geography has been a meeting point in multiple historiographical traditions, from Herodotus to the Annales School. However, the educational programs at CCH, including the updated version, present gaps in integrating the environmental dimension within history teaching. The recent update of the Modern and Contemporary World History curriculum at the Colegio de Ciencias y Humanidades has incorporated transversal axes such as sustainability, gender equity, and global citizenship. Nevertheless, content analysis reveals a marginal presence of the sustainability axis, which limits a comprehensive understanding of historical processes in relation to the environment.
In this context, it is relevant to turn to historiographical and geographical approaches that allow for the articulation of the history of socio-economic systems with climate evolution, natural resource availability, and demographic growth. This article serves as an invitation to educators to explore these approaches and, in doing so, bring the transversal axis of sustainability into the classroom.
Keywords: capitalocene, Anthropocene, Geography, History, Sustainability, Transversal Axes
Presencia marginal del eje de la sustentabilidad en el programa
La reciente actualización del Programa de Estudios de Historia Universal tiene como propósitos que “el alumnado debe apropiarse de los procesos históricos significativos del origen, desarrollo y las crisis del capitalismo, que se precisa en el título, a partir del tratamiento metodológico e histórico concreto de cada una de las unidades en que se estructura el programa” (UNAM, 2024, p. 8). En ese aspecto, no existe algún cambio sustancial con respecto al programa anterior. Lo novedoso entonces, consiste en que se han incorporado ‘ejes transversales’ como la sustentabilidad, la equidad de género y la ciudadanía global. En consecuencia, se aprecia un ligero cambio en el propósito general de la materia, a saber, que el estudiante debe “comprender los procesos significativos de la Historia Universal Moderna y Contemporánea […] para adoptar una actitud crítica y respetuosa de la diversidad de las manifestaciones humanas y culturales frente a este sistema y valorar sus aportaciones y costos en el ámbito humano y medio ambiente” (UNAM, 2024, p. 16).

En el caso de los programas de Historia Universal I y II, los ejes transversales de: equidad de género y ciudadanía están claramente presentes. En concreto, al final de cuatro de ocho unidades de ambos programas, existe un tema sobre las “Formas de vida socio-cultural”, donde se propone explícitamente hablar de las mujeres. (UNAM, 2024, p. 40, 49, 62, 69). Asimismo, al final de las dos últimas unidades del programa de Historia Universal II, se abren temáticas de movimientos sociales que dan pie para hablar de la mujer y la ciudadanía. (UNAM, 2024, p. 77, 84). Mientras que para la sustentabilidad, únicamente se toma en cuenta como parte del último tema de la última unidad de Historia Universal: “Aprendizaje: Valora las expresiones culturales y sociales del periodo mediante el estudio de diferentes manifestaciones posmodernas para comprender la diversidad del mundo global en el que vivimos. Temática: Cultura, sociedad, posmodernidad, igualdad de género, multiculturalidad, ciudadanía y sustentabilidad”. (UNAM, 2024, p. 84).
Como puede apreciarse, la sustentabilidad y el medio ambiente se dejan de lado, literalmente al final, como si se tratara de un colofón, algo que está al margen de la historia.
Recuperar la relación entre geografía e historia
Esta relación disciplinar data desde el propio “padre de la historia”, Heródoto (484-425 a.C.), quien en su monumental obra alternaba descripciones exhaustivas de los lugares y culturas en sus relatos. Otro clásico es Alexander von Humboldt (1769-1859), quien también estudiaría la relación entre las condiciones geográficas y el desarrollo de las sociedades, acompañadas de detalladas descripciones de recursos naturales y otras características del espacio. De hecho, su obra sentó las bases para comprender cómo el entorno natural influye en la historia humana. Otros clásicos serían los fundadores de la Escuela de los Annales. Lucien Febvre (1878-1956) promovió una historia integral que incluyera factores geográficos y ambientales. Marc Bloch (1886-1944), por su parte, enfatizó la necesidad de integrar la geografía en el análisis histórico para una comprensión más completa de los fenómenos históricos. Ferdinand Braudel (1902-1985) enfatizó la importancia de la geografía en la historia en su obra El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II, donde sostenía que “la complicidad de la geografía y de la historia ha creado una frontera intermedia de riberas e islas que, de norte a sur, separa al mar en dos universos hostiles” (Braudel, 1989, p. 14). Asimismo, desde el ámbito de la geografía, han existido estudiosos que se han acercado al estudio de lo histórico. El británico David Harvey (1935-), reconocido por su enfoque marxista en la geografía urbana y el desarrollo desigual, en su obra analiza cómo “el capitalismo ha estado históricamente asociado con transformaciones radicales en la forma en que se conceptualiza el espacio y el tiempo” (Harvey, 1989, p. 201).
Desde las ciencias sociales, el sociólogo estadounidense Immanuel Wallerstein analiza la historia en términos de un sistema global interconectado con centros de poder y periferias. Este enfoque permite estudiar el capitalismo como un sistema histórico en evolución y sus efectos en la economía y en la política. De hecho, el enfoque de Wallerstein comulga con el interés del programa de estudios de mantener como eje temático el desarrollo del capitalismo: “El capitalismo es analizado en su historicidad como un sistema social que, a pesar de ser dominante, no es eterno ni es el único que ha existido en el desarrollo de la humanidad” (UNAM, 2024, p. 11). El análisis del sistema-mundo ha tenido impacto en pensadores de la geografía humana y la geografía histórica como David Harvey, Peter Frankopan y J. W. Moore. Este último propone ampliar la noción de sistema mundo al de “ecología-mundo”, en cuyo concepto vale la pena detenerse un poco.
Historia y cambio climático
De acuerdo con Moore, el capitalismo ha dependido históricamente de la explotación de la naturaleza a bajo costo (Cheap Nature). Sin embargo, en la actualidad nos acercamos a una crisis del capitalismo, no sólo por sus crisis inherentes desde un punto de vista económico, sino debido al agotamiento de los recursos naturales, es decir, las materias primas de las que se nutre la industria. De hecho, para Moore, el capitalismo no sólo explota al trabajador, sino también a la naturaleza y en la actualidad, nos acercamos a un límite de los recursos, puesto que anteriormente se concebía a la naturaleza como un espacio infinito donde se podía extraer sin limitaciones todo lo deseado.
El problema actual es que el capitalismo está agotando su régimen ecológico de longue durée. Ese proceso de hacer que las naturalezas extra-humanas –y los humanos también– trabajen por costos muy bajos de dinero y energía es la historia de las grandes fronteras de mercancías del capitalismo, y con ello, de las largas olas de acumulación capitalista. La apropiación de tierras y trabajo en las fronteras ha sido la condición indispensable para las grandes olas de acumulación de capital, desde la hegemonía neerlandesa en el siglo XVII hasta el auge del neoliberalismo en las décadas de 1970 y 1980. […] Con las fronteras cerrándose rápidamente, esa estrategia está fracasando en un doble sentido. Por un lado, los nuevos flujos de trabajo no remunerado se están materializando lentamente, si es que lo hacen. Por otro lado, la acumulación de desechos y la toxicidad ahora amenazan el trabajo no remunerado que aún se realiza: esta es la transición del valor excedente al valor negativo. El cambio climático es el ejemplo más claro de esto. Pero no es el único. Es cada vez más seguro que el calentamiento global constituye una barrera insuperable para cualquier nueva revolución agrícola capitalista […] Desde esta perspectiva, el mayor problema del siglo XXI puede no ser en absoluto el agotamiento de los “recursos”. El fin de la basura barata podría ser un problema más grave que el fin de los recursos baratos. El giro hacia la financiarización y la creciente capitalización en la esfera de la reproducción ha sido una forma poderosa de posponer las inevitables consecuencias. Ha permitido la supervivencia del capitalismo. Pero, ¿por cuánto tiempo más?” (Moore, 2015, p. 305)
Me parece que queda claro que la situación ecológica de crisis que vivimos actualmente es una realidad. Quizá haya divergencias en su magnitud, pero sí existe un consenso en el medio académico de la existencia de dicho problema. En ese sentido, para integrar el enfoque geográfico, o si se prefiere, ecológico en las unidades de la Historia Universal, me parece que puede hacerse integrando la perspectiva de la ecología-mundo al análisis de eventos históricos. Dicho con otras palabras, integrar la historia de los recursos que han utilizado las sociedades a través del tiempo para poder comprender la situación de crisis que vivimos en la actualidad. Para ello, la obra reciente y monumental de Peter Frankopan, La Tierra transformada, sería de gran utilidad, pues estudia la historia de la humanidad, desde la Prehistoria hasta nuestros días, centrándose en la influencia de los cambios ambientales y otros factores geográficos en la historia.
Integrar la historia de los recursos que han utilizado las sociedades a través del tiempo para poder comprender la situación de crisis que vivimos en la actualidad.
De acuerdo con Frankopan –quien recopila las conclusiones de estudios geográficos e históricos de todos los períodos históricos en su obra– pueden identificarse etapas de la historia donde los cambios climáticos influyeron en gran medida en el desarrollo de las civilizaciones. De tal suerte que, se identifica cómo los recursos naturales disponibles permiten o influyen en el florecimiento o declive de las civilizaciones, sobre todo en sociedades preindustriales, que están a merced de una catástrofe por cuestiones geográficas o meteorológicas como una mala cosecha. Ese es el caso de la Gran Hambruna de 1315-1317 en Europa, donde condiciones climáticas adversas llevaron a la pérdida de cosechas, resultando en una crisis de subsistencia que debilitó a la población y tuvo consecuencias sociales y económicas significativas. Un examen más exhaustivo de su obra, o bien, de los consensos a los que han llegado los geógrafos en materia de la historia del cambio climático, ayudaría a una visión de la historia universal en la que el medio ambiente y la disponibilidad de los recursos realmente tengan un papel fundamental en el desarrollo humano.

A partir de la Revolución Industrial, la extracción masiva y tecnificada de recursos, así como los impactos en el aumento de la temperatura ocasionada por los combustibles, coloca a la historia de la humanidad en una nueva relación. Es a lo que los especialistas han llamado “Antropoceno”.
El Antropoceno es un término que hace hincapié en la alteración del medio ambiente a causa del impacto industrial. Estos cambios consisten en alteraciones de los ciclos biogeoquímicos, como el aumento de las concentraciones de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera debido a la quema de combustibles fósiles, principalmente. También forman parte del Antropoceno fenómenos como la pérdida de biodiversidad a causa de las extinciones masivas causadas por la degradación de hábitats y la modificación del paisaje terrestre a causa de la urbanización. Por supuesto, la contaminación global como la presencia de microplásticos y productos químicos sintéticos han ocasionado fuertes daños en el medio ambiente, el cual se ve más afectado por el cambio climático.
Estos cambios de gran impacto, generados por el ser humano, inician en el siglo XVIII con la Revolución Industrial, aumentan considerablemente a mediados del siglo XX con la era nuclear y se aceleran exponencialmente desde el último tercio del siglo XX hasta la fecha, a causa del aumento drástico del consumo de energía y el crecimiento poblacional. Otros autores como Moore, incluso proponen cambiar el término de “Antropoceno” por “Capitaloceno”, pues ha sido el capitalismo el que ha motivado la explotación tan destructiva de los recursos naturales, a diferencia de períodos anteriores, donde el ser humano hacía una explotación más moderada.
¿Estamos realmente viviendo en el Antropoceno, con su retorno a una curiosa visión eurocéntrica de la humanidad y su dependencia de nociones gastadas de determinismo tecnológico y de recursos? ¿O estamos viviendo en el Capitaloceno, la era histórica moldeada por relaciones que privilegian la acumulación infinita de capital? (Moore, 2015, p. 176).
Como puede apreciarse, es claro que la cuestión del cambio climático y la disponibilidad de recursos sirven de marco para comprender los fenómenos históricos. Otro aspecto importante de la geografía, quizá más explorado por los historiadores, aunque también ausente en los programas de estudios del CCH, es el de la demografía. Me parece que al integrar cifras de población mundial en cada período histórico, se podría fortalecer la relación que existe entre la sobrepoblación actual y la creciente carencia de recursos naturales para producir los bienes de consumo de la población. Sin embargo, esto no es un fenómeno exclusivo de la actualidad, sino que también tiene una raíz histórica.
En la siguiente tabla, aparecen las cronologías de los cambios climáticos y crecimiento demográfico mundial, junto con los períodos de los programas de Historia Universal. Esto nos ayudará a tener una visión más clara de cómo se entrelazan la geografía y la historia en un programa educativo.
Historia Universal Moderna y Contemporánea I (actualizado)

Historia Universal Moderna y Contemporánea II (actualizado)

En cada una de las etapas se podría profundizar en la relación geografía e historia prácticamente para cada unidad. Sin embargo, dada la abrumadora cantidad de procesos históricos del programa de Historia Universal, considero que al menos se debería indicar una ruta, una especie de paisaje pintado con brocha gruesa en la que el profesor decida cuándo detenerse o no, en un aspecto geográfico.

Conclusión
La relación entre los procesos socioeconómicos y el medio ambiente ha sido analizada por diversas corrientes historiográficas, desde Heródoto y Humboldt hasta la Escuela de los Annales y los enfoques contemporáneos de la geografía crítica. La propuesta de J. W. Moore sobre la “ecología-mundo” y el “Capitaloceno”, así como el análisis demográfico mundial de Angus Maddison son enfoques compatibles con una tradición socioeconómica de espíritu marxista que evidentemente impregna el programa de estudios de Historia Universal. La intención de este artículo es hacer una invitación al profesorado de historia a conocer estos enfoques e integrarlos en sus estrategias de enseñanza-aprendizaje para aterrizar efectivamente uno de los ejes transversales de la actualización del programa que ha sido un tanto olvidado, como lo es la sustentabilidad.

Fuentes de consulta
- Braudel, F. (1989). El Mediterráneo: El espacio y la historia (F. González Aramburo, Trad.). Fondo de Cultura Económica.
- Frankopan, P. (2023). La Tierra transformada: El mundo desde el principio de los tiempos. Editorial Crítica.
- Harvey, D. (1989). The condition of postmodernity: An enquiry into the origins of cultural change. Blackwell.
- Maddison, A. (2001). The World Economy: A Millennial Perspective. OECD Publishing.
- Moore, J. W. (2015). Capitalism in the web of life: Ecology and the accumulation of capital. Verso Books.
- Naciones Unidas. (2022). La población mundial llega a los 8.000 millones de habitantes. Recuperado de https://www.un.org/es/desa/la-poblaci%C3%B3n-mundial-llega-los-8000-millones-de-habitantes
- Organización de las Naciones Unidas (ONU). (2023). Causas y efectos del cambio climático. Recuperado de https://www.un.org/es/climatechange/science/causes-effects-climate-change
- Wallerstein, I. (1974). El moderno sistema mundial: La agricultura capitalista y los orígenes de la economía-mundo europea en el siglo XVI (Vol. 1).





