Elizabeth Esperanza Gámez López
Profesora asignatura B definitiva, imparte la materia Ciencias Políticas y Sociales I-II en el plantel Vallejo, 27 años de antigüedad. Licenciatura en Ciencias Política y Administración Pública, Maestría en Gobierno y Asuntos Públicos ambas en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM.
bethgamez13@gmail.com
Resumen: El trabajo que se presenta pretende proporcionar un planteamiento general con respecto a la incorporación de ejes transversales en los programas de estudio del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), explorar ¿por qué son importantes los ejes transversales? ¿Qué retos y oportunidades surgen de su implementación en los programas?
La transversalidad en el currículo es esencial para promover una educación holística, ya que permite la integración de diversas disciplinas y conocimientos, fomenta el desarrollo de habilidades transversales y prepara a los estudiantes con pensamiento crítico y responsabilidad ética para enfrentar los complejos desafíos de la sociedad contemporánea.
Palabras clave: transversalidad, educación, innovación educativa, valores, enfoque crítico.
Abstract: This paper aims to provide a general overview of the incorporation of cross-cutting themes into the study programs of the College of Sciences and Humanities (CCH). It also explores the importance of these themes, as well as the challenges and opportunities involved in their curricular implementation. Cross-curricular integration is essential for promoting holistic education, as it allows for the inclusion of diverse knowledge areas, fosters the development of transversal skills, and contributes to the formation of students with critical thinking and ethical responsibility—equipping them to face the complex challenges of contemporary society.
Keywords: transversality, education, educational innovation, values, critical perspective.
Dos enfoques
Los ejes transversales son importantes en los programas de estudio para contribuir a la formación de individuos con capacidades de explicación de la complejidad del contexto y habilidades para la vida en la construcción de un proyecto individual y social. En este sentido, se identifican, en dos enfoques distintos: el propósito de la organización y diseño de las estructuras curriculares.
En el planteamiento de Yepes 2005, se propone una perspectiva crítica del currículo frente a una postura oficial del mismo de carácter prescriptivo que principalmente busca propuestas transformativas a partir de lineamientos cuyo propósito es “mejorar” condiciones estructurales que favorecen un proyecto educativo mundial de dominación y sometimiento a través del pensamiento único vendiendo la falsa idea de que es la única alternativa para el desarrollo de la humanidad.
Desde el enfoque o perspectiva crítica, el currículo está diseñado de un profundo sentido democrático con criterio participativo que tiene en cuenta la dignidad del ser humano, así como también reconoce la premisa de la libre autodeterminación de los pueblos y busca generar desde, la conciencia crítica transformaciones en las condiciones estructurales dominantes del pensamiento único en beneficio de la sociedad.
Un planteamiento similar es el de Didriksson y Herrera (2004), los autores exploran una propuesta para la construcción de currículos universitarios alternativos: 1) el enfoque de la educación liberal promovido por el banco mundial y, 2) un enfoque alternativo denominado de innovación crítica.

Ante los grandes y complejos problemas del contexto actual, por ejemplo, migración, violación a los derechos humanos, racismo, cambio climático, desigualdad social; las circunstancias de hoy en día demandan la transformación de los “modelos clásicos” de explicación que se reproducen bajo esquemas de comercialización y mercantilización propios de la globalización. En este sentido, los autores indagan en la innovación crítica del currículo para indicar el sentido de impulsar la transición hacia un nuevo paradigma de formación, de conocimientos y aprendizajes, sustentado en ejes transversales y programas flexibles que favorezcan una verdadera articulación entre las ciencias y las humanidades. Didriksson y Herrera (2004).
En ambos planteamientos se prioriza el enfoque, perspectiva o innovación crítica en el diseño de estructuras curriculares que “escapen” de un postura liberal, racional y positivista que, si bien, desde un planteamiento científico, enfatiza la necesidad del cambio social hacía enfoques de mercado, pero en la perspectiva crítica, el modelo curricular transita al paradigma de los aprendizajes, el pensamiento crítico, la organización flexible de habilidades, destrezas y nuevos conocimientos, responsabilidad ética, y es, en tal modelo, que los ejes transversales se constituyen en los “faros” que orientan el desafío de determinar cómo debemos vivir nuestras vidas y para qué tipo de vida deberíamos estar educando a los jóvenes, así su materia fundamental son los valores, Hargreaves (2003).
Nuevo paradigma de formación, de conocimientos y aprendizajes, sustentado en ejes transversales y programas flexibles que favorezcan una verdadera articulación entre las ciencias y las humanidades.
Los ejes transversales son importantes en nuestros programas de estudio para orientar el mapa curricular en la construcción de una sociedad justa que busca superar las condiciones de desigualdad y exclusión. Aprender con y de los otros para construir la inteligencia colectiva a partir del desarrollo humano, la dignidad, el respeto por la vida y la justicia social.
Los ejes transversales no tienen contenidos científicos disciplinarios específicos, los aspectos actitudinales constituyen su unidad fundamental. Los valores y actitudes que se plantean en cada eje transversal tienen entre sí una relación profunda, ya que todos ellos, apelan a grandes valores universales como son la igualdad, la libertad, la justicia; sin embargo, el reto es superar una intención instrumental y eficiente de los mismos en el currículo y arribar a un modelo curricular cimentado en la posibilidad de un mundo mejor, un mundo más humano.

Retos y oportunidades
Reconocer los retos, los desafíos, los pendientes es también reconocer las oportunidades, las posibilidades, los avances. Los programas de estudio de las materias del CCH han pasado por los respectivos procesos de revisión en observación a lo establecido en el Reglamento General para la Presentación y Aprobación de Planes y Programas de Estudio de la UNAM pero, sin duda, el ingrediente principal es la comprensión de las necesidades y problemáticas del contexto y, en este sentido, el Modelo Educativo del CCH (MECCH) es un sistema educativo innovador hecho para que, en la praxis de la realidad, y mediante un proceso de enseñanza-aprendizaje crítico, participar en la formación de estudiantes que incidan en la comprensión y construcción de sus propias alternativas en su proyecto individual y social mediante una actitud de permanente formación ética y el análisis de la configuración estructural de la realidad, lo que implica la consolidación de una plataforma cultural de contenido humanista.
Si los retos son varios también lo son las oportunidades; considero que el reto principal es transitar hacía un paradigma de generación de nuevos conocimientos y aprendizajes, lo que implica pensar en el diseño de un currículo flexible que permita transitar entre modalidades presenciales e híbridas, con opciones de retorno para aquellos estudiantes que se han visto en la necesidad de abandonar sus estudios; implementar ejes transversales en todos los programas de estudio es un inicio para homologar currículos.
Innovar en la formación de los docentes desde la investigación pedagógica, psicológica, tecnológica que incida también en programas específicos como tutorías y asesorías, por ejemplo, profesores tutores con actividades de acompañamiento académico y especialidad en hábitos de estudio. Compartir prácticas de éxito con otras instituciones educativas. Incluir sistemas de evaluación flexibles y auténtica. Fortalecer el trabajo colegiado para construir comunidades de aprendizaje.

Sin duda, hay muchas oportunidades y en efecto, se han trabajo en las mismas, pero es necesario identificarlas como estrategias escalables, es decir, oportunidades de mejora. Hacer trabajo de investigación educativa desde situaciones y problemáticas concretas, identificando incidentes críticos1 in situ con los estudiantes.
La incorporación de los ejes transversales responde tanto a la necesidad de innovar en los métodos y procesos de enseñanza-aprendizaje para responder a los desafíos sociales, económicos y políticos actuales como, para fortalecer la formación científica, crítica y humanista de los estudiantes. Sin embargo, no sólo se trata de “reproducir” dinámicas de ajuste e implementación de los ejes transversales con carácter prescriptivo, sino con una perspectiva crítica e innovadora buscando, más allá, de la formación positivista para la comprensión de las problemáticas del contexto actual, las posibilidades de un aprendizaje innovador que incida en la construcción de alternativas de transformación a partir de la praxis crítica, creativa y sistemáticamente pensada para el beneficio de la sociedad.
Desde el proceso de enseñanza-aprendizaje, ya no es suficiente con explicar los fenómenos sociales, es fundamental el aprendizaje crítico para la búsqueda de nuevos referentes teóricos, objetos de estudio y metodologías de investigación para realizar análisis empírico.
La transversalidad indica aquello que se halla o extiende atravesando de un lado a otro, en este sentido, los ejes transversales que se implementan en los programas de estudio del CCH orientan el sentido sociológico, epistemológico y axiológico del proceso de enseñanza-aprendizaje, más en específico, se trata de un currículo que busca incidir en los procesos de aprendizaje fortaleciendo valores individuales y sociales que culminen en la construcción de proyectos colectivos y de comunidades de aprendizaje.
Pensar la transversalidad como los valores que “envuelven y guían” las áreas del conocimiento y talleres de trabajo como el resultado del proceso de aprendizaje, por ejemplo, talleres de investigación, de escritura académica, de uso de tecnologías educativas, lo cual, implica apoyar la investigación educativa.

Reflexiones finales
La transversalidad en el currículo es fundamental para la educación actual, ya que facilita la integración de conocimientos, el desarrollo de competencias transversales, la preparación para enfrentar desafíos complejos y la promoción de una educación integral. Adoptar enfoques transversales es esencial para formar a individuos capaces de entender y actuar en un mundo interconectado y en constante cambio.
Sin embargo, aún hay un pendiente, es fundamental reivindicar el MECCH porque fue pensado para los seres humanos, para los individuos, jóvenes con una demanda de educación y justicia social, fue pensado para la formación y actualización docente, para la investigación, para la participación crítica, creativa, científica y humanista de los estudiantes en la sociedad, por tanto, fue pensado como un modelo educativo innovador, es decir, con posibilidades de transformación para para sí mismo y su contexto, pero sin “perder” su origen y significado. Y es ese, su gran reto o desafío superar sus contradicciones internas, sus problemáticas laborales que impactan en problemáticas académicas sólo así será posible construir comunidades de aprendizaje para que las diferentes estrategias, iniciativas y proyectos tengan resultados favorables y consecuentes con el MECCH.
Fuentes de consulta
- Correa, D; y Pérez F. (2022). La transversalidad y la transversalidad curricular: una reflexión necesaria. Revista Pedagogía y saberes, no. 57, jul-dic, pp.39-49.
- Didriksson, A; y Herrera A. (2004) Innovación crítica. Una propuesta para la construcción de currículos universitarios alternativos. Revista Perfiles educativos, 26 (105-106), 1-20.
- Ferrini, R. (1997) La transversalidad del currículum. Revista Electrónica Sinéctica, no.11, jul-dic, pp.1-19.
- Hargreaves, A. (2003). Enseñar en la sociedad del conocimiento. Octaedro.
- Sánchez, M; y Escamilla, J. (2018). Perspectivas de la innovación educativa en Universidades de México. Imagia.
- Yepes, J. (2005). El currículo universitario desde la perspectiva crítica. Revista Latinoamericana de Estudios Educativos, 1(1) jul-dic, pp.11-20.
Notas
- El incidente crítico es detectar un problema, es el punto de partida de la metodología pensamiento de diseño. El pensamiento de diseño se centra en los seres humanos, quienes la practican obtienen conocimiento a partir de entender el mundo de otras personas. Complementar teorías, estadísticas, análisis, estudios sistémicos con valores humanos. El propósito del pensamiento de diseño es crear una solución; que resuelva un problema que tiene un ser humano. Sánchez y Escamilla (2018) ejemplo, talleres de investigación, de escritura académica, de uso de tecnologías educativas, lo cual, implica apoyar la investigación educativa. ↩︎





