Ecología de la escucha y biodiversidad: hacia una pedagogía del habitar sonoro (Ecology of listening and biodiversity: towards a pedagogy of sound inhabiting)

Héctor Guzmán Sánchez

Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Sur, UNAM.
hector.guzman@cch.unam.mx

Héctor Guzmán García

Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Sur, UNAM.
hector.guzmangarcia@cch.unam.mx

Resumen: Este artículo propone reconfigurar la enseñanza de la biodiversidad a partir de una perspectiva que integra la ecología acústica, la fenomenología de la escucha y la ética ambiental. Lejos de concebir el paisaje sonoro como una mera representación de la biodiversidad, este artículo plantea que la escucha constituye parte esencial del habitar el entorno. Además, se presenta el caso práctico del “Laboratorio de Paisajes Sonoros” desarrollado en el CCH Sur de la UNAM dentro del seminario ‘Biología Recreativa’, como ejemplo de aplicación de una metodología inmersiva y multisensorial. La propuesta busca superar el paradigma visualista en la educación ambiental y fomentar experiencias integrales que fortalezcan las reflexiones sobre la ética ambiental y la relación sensorial con la biodiversidad.
Palabras clave: ecología acústica, paisaje sonoro, fenomenología de la escucha, ética ambiental, educación en biodiversidad, percepción sensorial, aprendizaje multisensorial, ecología profunda, pedagogía ambiental

Abstract: This article proposes a reconfiguration of biodiversity education through an approach that integrates acoustic ecology, the phenomenology of listening, and environmental ethics. Rather than considering the soundscape as a mere representation of biodiversity, it argues that listening is an essential part of inhabiting the environment. The article also presents the case study of the “Soundscape Laboratory,” developed at CCH Sur of UNAM within the “Recreational Biology” seminar, as an example of an immersive and multisensory methodology. This proposal aims to overcome the visualist paradigm in environmental education and foster integral experiences that strengthen reflections on environmental ethics and sensory relationships with biodiversity.
Key Words: acoustic ecology, soundscape, listening phenomenology, environmental ethics, biodiversity education, sensory perception, multisensory learning, deep ecology, environmental pedagogy.

Introducción

El Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH) de la UNAM ha sido desde su creación un espacio de innovación pedagógica, basado en principios de interdisciplinariedad, aprendizaje crítico y vinculación con el entorno. En este marco, la enseñanza de la biodiversidad se ha mediado tradicionalmente a través de enfoques visuales que priorizan la observación y el análisis de imágenes, gráficos y textos. Sin embargo, esta aproximación tiende a reducir la complejidad de los ecosistemas a representaciones estáticas, omitiendo la dimensión sonora como parte esencial del conocimiento ambiental.

En este contexto, la ecología acústica es una herramienta clave para enriquecer la enseñanza de la biodiversidad. Siguiendo la propuesta de Murray Schafer sobre el paisaje sonoro y la clasificación de Bernie Krause (2013), cada ecosistema tiene una firma sonora única, compuesta por tres elementos: las biofonías, que son los sonidos producidos por los seres vivos; las geofonías, originadas por fenómenos naturales inanimados como el viento o el agua; y las antropofonías, que provienen de la actividad humana. Esta perspectiva permite comprender cómo el sonido refleja la interacción entre los organismos y su entorno, lo que favorece una educación ambiental más sensorial y significativa.

Desde una perspectiva fenomenológica, la escucha es más que una recepción pasiva de sonidos; constituye un acto de participación en el entorno. Tim Ingold (2011) argumenta que la percepción auditiva no debe entenderse como una mera decodificación de información, sino como un proceso en el que el cuerpo y el ambiente se entrelazan en una experiencia sensorial. En la enseñanza de la biodiversidad, esto implica que la relación con el entorno no puede limitarse a la contemplación visual, sino que debe incorporar una dimensión activa de exploración y escucha. Aplicada a la educación en los CCH, la fenomenología del sonido permite a los estudiantes no solo analicen los paisajes sonoros, sino también los experimenten, generando una conexión más profunda con la naturaleza y con su propia percepción del mundo.

Foto: Xavier Martínez

Finalmente, la ética ambiental proporciona el marco normativo y filosófico que permite trascender el conocimiento descriptivo de los ecosistemas y convertirlo en una base para la acción responsable. Arne Næss (1973), con su concepto de ecología profunda, sostiene que la crisis ambiental no puede resolverse únicamente con información científica, sino que requiere un cambio en la manera en que los seres humanos se conciben a sí mismos en relación con la naturaleza. Desde esta perspectiva, la educación ambiental en los CCH debe aspirar no solo a transmitir datos sobre la biodiversidad, sino a fomentar una transformación en la concepción que los seres humanos tienen de sí mismos en relación con la naturaleza. La integración de la escucha activa y la ecología acústica en la enseñanza puede contribuir a este objetivo, promoviendo una relación más consciente y respetuosa con el medioambiente.

En este artículo se explorará cómo estos enfoques pueden incorporarse a la educación en los CCH de la UNAM, presentando como caso de estudio el Laboratorio de Paisajes Sonoros, desarrollado en el CCH Sur dentro del seminario “Biología Recreativa”. A través de una metodología inmersiva y multisensorial, esta iniciativa busca superar el paradigma visualista en la enseñanza de la biodiversidad, integrando la escucha como una estrategia didáctica transversal que fortalezca el aprendizaje interdisciplinario y la conciencia ambiental.

A través de una metodología inmersiva y multisensorial, esta iniciativa busca superar el paradigma visualista en la enseñanza de la biodiversidad.

El proyecto “Laboratorio de Paisajes Sonoros” del CCH-Sur

El proyecto “Laboratorio de Paisajes Sonoros”, dentro del seminario “Biología Recreativa”, se desarrolla tanto en espacios de La Reserva Ecológica del Pedregal de San Ángel (REPSA), como del CCH Sur mismo (Sendero Ecológico y SILADIN). Este proyecto busca transformar la enseñanza de la biodiversidad mediante una metodología inmersiva basada en la escucha activa. Inspirado en la ecología acústica de Bernie Krause (2013), la fenomenología de Tim Ingold (2011) y la ética ambiental de Arne Næss (1973), este proyecto propone una aproximación educativa que trasciende el enfoque visualista tradicional y fomenta una relación más profunda con el entorno natural.

Foto: Pulso CCH Naucalpan
Escucha inmersiva y participación activa en el entorno

La educación ambiental en el nivel medio superior suele enfatizar el conocimiento teórico de los ecosistemas, recurriendo a diagramas, imágenes y descripciones escritas que pueden generar una percepción distante y fragmentada de la naturaleza. Sin embargo, la escucha del paisaje sonoro permite a los estudiantes experimenten el entorno de manera más holística, y comprender las interacciones ecológicas a través de la percepción sensorial. Según Ingold (2011), el conocimiento del mundo no proviene de una contemplación distanciada, sino de la inmersión y el movimiento en el ambiente. En este sentido, el Laboratorio de Paisajes Sonoros transforma la relación del estudiante con la biodiversidad al invitarlo a habitar activamente el sonido del ecosistema en lugar de solo estudiarlo como un objeto externo.

Propuestas metodológicas

Las metodologías del Laboratorio de Paisajes Sonoros están orientadas a desarrollar una experiencia de aprendizaje que va más allá de la simple recopilación de datos sobre biodiversidad. Se busca una inmersión profunda en el entorno sonoro, basada en una escucha fenomenológica en la que los estudiantes no solo perciben, sino que participan activamente en la ecología del lugar. Esta aproximación permite a los estudiantes convertirse en participantes activos en la creación del paisaje sonoro, reconociendo su presencia y su influencia en el espacio (Figura 1).

Figura 1. Estudiantes del CCH, se sumergen en la escucha atenta del viento, el agua, la avifauna y otros sonidos naturales, así como en las antropofonías que también dan forma al paisaje sonoro.

A través de ejercicios como la escucha profunda, caminatas y meditaciones sonoras, la grabación de paisajes sonoros y el análisis acústico, los estudiantes exploran la biodiversidad de manera dinámica y reflexiva. La grabación, en particular, introduce una cuestión epistemológica interesante, ya que, al ser una fragmentación temporal del sonido, lo que plantea interrogantes sobre la relación entre la percepción, la memoria y la tecnología. Finalmente, la creación de mapas sonoros y su geolocalización permiten que los estudiantes visualicen y reconfiguren su experiencia acústica, contribuyendo a una memoria colectiva del paisaje sonoro. Esta pedagogía promueve una comprensión integral del entorno, basada en la percepción activa y el compromiso con el espacio. Este enfoque transversal se alinea con las recientes reformas a los programas de estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (Villegas, 2024), que buscan una educación más holística y orientada hacia la formación de una conciencia ecológica global.

Educación ambiental y ética del habitar

El Laboratorio de Paisajes Sonoros no solo ofrece una oportunidad para estudiar la biodiversidad, sino que también promueve una ética del habitar que invita a los estudiantes a reflexionar sobre su lugar en el mundo y su relación con los ecosistemas. Siguiendo el pensamiento de Arne Næss (1973) sobre la ecología profunda, esta metodología enseña que la interacción entre los seres humanos y la naturaleza no debe concebirse como una relación utilitaria, sino como una coexistencia basada en el respeto y la valoración de todas las formas de vida. En este sentido, la escucha profunda y activa del entorno permite a los estudiantes experimentar de manera directa cómo sus sonidos, movimientos y acciones afectan el equilibrio sonoro del ecosistema. Así, el laboratorio se convierte en un espacio donde el que los participantes no solo observan la naturaleza, sino que también se reconocen como parte integral de ella.

Este enfoque pedagógico responde a una necesidad urgente dentro de la educación ambiental: no basta con transmitir información sobre la crisis ecológica o los impactos negativos de la actividad humana, sino que es necesario generar experiencias que transformen la manera en que los individuos se relacionan con su entorno.

Al involucrarse activamente en la práctica de escuchar, grabar y analizar los sonidos del entorno, los estudiantes tienen la oportunidad de replantear su relación con el medio ambiente. Esta inmersión en la biodiversidad sonora promueve una ética ambiental fundamentada en la vivencia directa y la empatía con los ecosistemas. Así, los participantes no solo adquieren conocimientos sobre el paisaje sonoro, sino que desarrollan un compromiso profundo con la conservación y el cuidado de los espacios que habitan, transformando su percepción del entorno y su rol dentro de él. De este modo, el Laboratorio de Paisajes Sonoros se convierte en un espacio educativo donde la ética del habitar se construye desde la escucha consciente y la reflexión crítica sobre nuestras prácticas cotidianas y su impacto en el mundo natural.

Conclusiones

La educación ambiental, en su esencia más profunda, no debe limitarse a transmitir datos sobre la biodiversidad; debe ser un proceso de inmersión que significa habitar el mundo. Como sugiere la fenomenología de Merleau-Ponty, nuestra percepción no es un acto pasivo de recepción, sino un proceso activo y corporizado en el cual nos constituimos en el acto de escuchar, ver, tocar y sentir. De esta manera, el paisaje sonoro no solo se presenta como un conjunto de elementos externos, sino como una experiencia relacional que emerge de nuestra interacción directa con el entorno. Este enfoque permite que los estudiantes, al escuchar los ecosistemas y los sonidos que los habitan, no sólo comprendan la biodiversidad en términos abstractos, sino que vivan una experiencia encarnada de interdependencia. La ecología acústica, al invitarnos a escuchar, nos recuerda que el mundo no está compuesto de objetos aislados, sino de flujos relacionales donde cada sonido, cada vibración, cada pequeño movimiento, resuena en el sistema. El Laboratorio de Paisajes Sonoros no es solo un espacio de enseñanza, sino una práctica filosófica y ética que invita a los estudiantes a repensar su lugar en el mundo, a reconfigurar su relación con el entorno natural y a reconocer, en la interrelación de los sonidos y silencios, una nueva forma de habitar.

Fuentes de consulta
  1. Hilda Villegas (2024). Exploran bases de la transversalidad. Gaceta CCH. Universidad Nacional Autónoma de México. https://gaceta.cch.unam.mx/es/exploran-bases-de-la-transversalidad
  2. Ingold, T. (2011). Being alive: Essays on movement, knowledge and description. Routledge.
  3. Krause, B. (2013). The great animal orchestra: Finding the origins of music in the world’s wild places. Back Bay Books.
  4. Merleau-Ponty, M. (1945). Phénoménologie de la perception. Gallimard.
  5. Næss, A. (1973). The shallow and the deep, long-range ecology movement: A summary. Inquiry, 16(1-4), 95–100. https://doi.org/10.1080/00201747308601682
  6. Schafer, R. M. (1977). The tuning of the world. Knopf.

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