Sección Ventanas

El árbol y el pájaro

Yo era un árbol tupido
con una barba de musgo y orugas
en el corazón del bosque
con piel de elefante
que no se dobla ni por crimen ni tormentas
sino que con mil brazos desafía a los vientos los dioses
con los pies curvados araño la tierra sorda
¡negra y sola y grande!
Cuando vienes
bailando
por la cuerda de mi corazón
sobre una rama sin esperanza
con tu pecho rosado
y despiertas las tristes madrugadas
mis párpados laten de repente
como hojas nuevas
y frente a ti, pájaro, sombra de pájaro
mi tronco que ninguna tormenta ha encorvado
tiembla.

Yvan Goll



Hija del profundo, ¿cómo te tendré en la sierra de la luna
Cómo vendaré tu ojo mágico con las nubes del rápido olvido
Cómo te acostumbraré a la redondez de la tierra?
Hechizada por la luna nueva
¿Cómo domaré tu mar interior
Que desborda más allá de las orillas de lo humano?
¿Cómo atraparé los peces de fuego en mis redes incrédulas?
Y cuando la luna llena te impregna con semillas de amapola
¿Cómo refrescaré la fiebre de los montes sin sueño
Cómo sofocaré los rayos mortales de tus rubíes?
Ah sólo con la luna menguante
Adelgazan los ríos y se apaga
El fuego fatuo de retama de tus ojos
Tu grito ronco como el de las bestias sacras
Se rinde a mi corazón que caza

Yvan Goll



IRA

Vengo de una rutina de
silencios,
de miedos tintineantes,
de complejos que acabaron convirtiendo el oro en
barro.
Me dijeron que el futuro se labraba,
y yo por mucho que miro
sólo encuentro temor
y ningún motivo
para seguir contando mis pasos.
¿Por qué el camino
para que cuente como vida
se ha de hacer llorando?

Loreto Sesma



Tengo un sueño de mar…
Tengo un sueño de mar
mirando el cielo,
tengo un sueño de mar
…un velero,
tengo unas ganas de amar,
venero…
del cielo
del mar,
ah veleidad…
Tengo un sueño de mar…
Tengo un sueño de mar
mirando el cielo,
tengo un sueño de mar
…un velero,
tengo unas ganas de amar,
venero…
del cielo
del mar,
ah veleidad…

Mario Bodet



Antes de la lluvia

Al matinal reclamo de los pájaros
En el aire recubierto de azul
Bajo refugios de tejas y pérgolas
Se despertaron
Y una olorosa brisa sentía
Los labios de las ventanas entreabrirse
Dentro era toda una fiebre de cuerpos
Desnudándose de semanas y de meses
En una sombra cortés descansaban
Entre las barandas y los muros abritados
Donde jugaban el sol y la piedra
Y se confesaban en el mayor secreto
El deseo de hacer crecer la hierba
Desde el patio hasta la eternidad

Giancarlo Micheli



No ser

Ahora sé que todo es verdad
Moriré en una tarde de verano
Y no me salvará ningún verso
Si vuestros corazones permanecen mudos.
Moriré debajo de un plátano entre cuyas hojas
Se marchita una luna menguante
Y de mi sangre quedará una leve lontananza
Y no me salvarán quietas figuras
Que tengan memoria de mi sangre
Y seré nada como ahora
Olvidado en una nube de prácticas
En el cuenco de mi cráneo
Beberán los pájaros mi voz
Y ninguno habrá sabido
Si todo ha sido verdad.

Giancarlo Micheli



Un día este hombre infinito habrá de morir

Un día este hombre infinito habrá de morir.
te dejo mi beso marcado en la nuca
para no olvidarte,
mientras te dejan volar en un viento
que nunca ha dicho nada.

Ixchel Denisse Pacheco Ortíz



Fui descalzándome en cada playa

Fui descalzándome en cada playa
Dejé una huella en las olas que flotaban, una isla,
Marqué otra en la arena dorada de una playa sin nombre,
Puse mi falda en un tronco movido en el vaivén del ensueño,
Olvidé mi ombligo en el Mediterráneo.
Fui descalzándome en cada playa,
desnuda a solas.

Ixchel Denisse Pacheco Ortíz