Saber para transformar: aprendizajes significativos desde la transversalidad (Knowledge to Transform: Meaningful Learning through Transversality)

Alberto Hernández Peñaloza

Biólogo y Maestro en Ciencias Biológicas con orientación en Biología Experimental por la Facultad de Ciencias de la UNAM. Actualmente se desempeña como Profesor de Carrera Titular “C” definitivo en el Colegio de Ciencias y Humanidades, plantel Sur, donde imparte las asignaturas de Biología I a IV. Ha participado en más de 25 proyectos académicos con estudiantes y ha presentado alrededor de 50 trabajos en congresos nacionales e internacionales. Cuenta con publicaciones en revistas científicas (tres internacionales y dos nacionales) y ha colaborado en la dirección de tesis de licenciatura y doctorado. Su labor docente incluye el diseño de materiales didácticos, la impartición de cursos de actualización y la participación en la revisión y actualización de programas de estudio.
altobe2015@gmail.com

María Fernanda Chávez Brito

Médico Cirujano. Profesora de Asignatura “A” interina en la Facultad de Estudios Superiores Iztacala de la UNAM. Actualmente cursa la Maestría en Prácticas Educativas Innovadoras. Cuenta con tres diplomados en áreas médicas y dos en formación docente, además de múltiples cursos de educación médica continua y actualización en el proceso enseñanza-aprendizaje y técnicas pedagógicas. Posee tres años de experiencia como docente en la carrera de Médico Cirujano, impartiendo las asignaturas de Seminarios de Integración Sociopsicobiológica y Salud Pública.
aulasiztacala@gmail.com

Resumen: En este extenso se destaca el papel fundamental de las asignaturas de Biología y Ciencias de la Salud en la formación integral del estudiantado del Área 2 en el Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH). A través de enfoques interdisciplinarios y ejes transversales como sustentabilidad, equidad de género, pensamiento crítico, ciudadanía y salud pública, se fomenta una educación crítica, ética y comprometida con el entorno. La transversalidad permite a los estudiantes desarrollar competencias científicas, comunicativas y sociales que trascienden el aula, favoreciendo la toma de decisiones vocacionales informadas y una conciencia corresponsable. Además, se propone una visión decolonial y empática que busca cerrar brechas sociales y promover la justicia y el bienestar colectivo a través de la educación. La docencia se presenta como una herramienta transformadora que articula ciencia, ética y empatía para formar ciudadanos comprometidos con la vida y la equidad social.
Palabras clave: Transversalidad, sustentabilidad, ciudadanía active, pensamiento crítico, educación transformadora.

Summary: This text emphasizes the key role that Biology and Health Sciences play in the comprehensive education of students in Area 2 at the Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH). Through interdisciplinary approaches and transversal themes such as sustainability, gender equity, critical thinking, citizenship, and public health, it promotes a critical, ethical, and socially engaged education. Transversality helps students develop scientific, communicative, and social competencies that go beyond the classroom, supporting informed vocational decisions and fostering a sense of shared responsibility. Moreover, the text proposes a decolonial and empathetic perspective that seeks to reduce social gaps and promote justice and collective well-being through education. Teaching is presented as a transformative tool that integrates science, ethics, and empathy to cultivate socially conscious citizens committed to life and equity.
Keywords: transversality, sustainability, active citizenship, critical thinking, transformative education

Introducción

A lo largo de la práctica docente, hemos sido testigo del impacto profundo que tienen las asignaturas de Biología y Ciencias de la Salud en la formación de los estudiantes que optan por el Área 2: Ciencias Biológicas y de la Salud. Estas materias no solo abordan conocimientos disciplinares, sino que entretejen, de manera natural, los ejes transversales que el Modelo Educativo del Colegio que propone: sustentabilidad, pensamiento científico, igualdad de género y ciudadanía activa. (CCH-UNAM, 2024).

En el contexto del Colegio de Ciencias y Humanidades, las asignaturas de Biología I-IV y Ciencias de la Salud I-II representan más que una secuencia académica; constituyen un entramado formativo donde confluyen conocimientos científicos, habilidades cognitivas, valores éticos y una profunda conciencia social. La transversalidad que se establece entre ambas asignaturas responde a la necesidad de formar ciudadanos capaces de comprender y enfrentar los desafíos del mundo actual, como el cambio climático, la salud pública o la pérdida de biodiversidad, mediante enfoques interdisciplinarios y contextualizados (UNESCO, 2017).

Foto: Archivo Fotográfico de Dirección General de CCH
Ejes transversales como motores de transformación educativa

Los ejes transversales que integran estos programas —como la sustentabilidad, la equidad de género, el pensamiento crítico, la visión sistémica, el enfoque biopsicosocial y la alfabetización digital— permiten al estudiantado construir un saber que trasciende el aula y que resulta aplicable en su vida cotidiana.

Desde los programas actualizados en 2024, Biología y Ciencias de la Salud incorporan intencionadamente la transversalidad como estrategia metodológica y ética. Por ejemplo, Biología promueve una visión sistémica del conocimiento: los sistemas vivos se analizan como entidades complejas que interactúan en niveles jerárquicos de organización, con propiedades emergentes (ENCCH, 2024), lo cual se articula con la perspectiva biopsicosocial que Ciencias de la Salud adopta al considerar al ser humano en su complejidad bioemocional, social, cultural y ambiental (ENCCH, 2024).

Al analizar fenómenos biológicos o reflexionar sobre los determinantes sociales de la salud, el estudiantado aprende a vincular los contenidos científicos con situaciones reales de su comunidad, lo que contribuye al desarrollo de una ciudadanía activa y con conciencia ambiental (Martínez-Coronado & Martínez-Villavicencio, 2020). Esto se refuerza en unidades como la de “Salud como proceso biopsicosocial” o “Alimentación saludable y sostenible”, donde se recuperan temas también abordados en Biología II y IV, como los ciclos de materia, biodiversidad, nutrición y metabolismo (ENCCH, 2024).

Este enfoque interdisciplinario y transversal es especialmente relevante para quienes se proyectan hacia el Área 2: Ciencias Biológicas y de la Salud. A través de los contenidos de Biología, los estudiantes aprenden a observar la vida desde una perspectiva sistémica, evolutiva e histórica, mientras que en Ciencias de la Salud reconocen que la salud no se limita a lo físico, sino que es un proceso dinámico, colectivo y multidimensional (World Health Organization [WHO], 2022). Esta articulación se hace evidente en unidades como “Manipulación genética y bioética” (Biología III), y “Sexualidad en la adolescencia” o “Riesgos frecuentes”, donde se abordan temas como la diversidad biológica y humana, la salud sexual, los determinantes sociales y las implicaciones éticas de la ciencia (ENCCH, 2024).

Desarrollo de competencias para el presente y el futuro

La transversalidad entre estas materias favorece la formación de un pensamiento complejo y contextualizado. Al participar en actividades como la elaboración de protocolos de investigación, campañas de promoción de la salud o análisis de riesgos ambientales, los alumnos no solo adquieren competencias científicas, sino también habilidades comunicativas, éticas y sociales (Jiménez Galán et al., 2023). Biología, con su enfoque en la investigación escolar (experimental, documental, de campo o virtual) y Ciencias de la Salud, con su metodología centrada en el Aprendizaje Basado Proyectos (ABP) y el pensamiento crítico, promueven un aprendizaje significativo basado en la acción (ENCCH, 2024). Estas herramientas son indispensables tanto para la vida cotidiana como para el ámbito universitario, donde se requieren capacidades para resolver problemas reales desde una perspectiva integral.

Además, la formación transversal fortalece la toma de decisiones vocacionales. La experiencia acumulada en estas materias favorece una aproximación crítica y reflexiva del estudiantado a los campos profesionales del área de la salud y las ciencias biológicas. El dominio de habilidades como la interpretación de datos, la argumentación científica, el pensamiento ético y la resolución de problemas reales, facilita su transición hacia licenciaturas como Medicina, Biología, Enfermería, Psicología, Química Farmacobiológica o Nutrición. En este sentido, el aula se convierte en un espacio de exploración de intereses y afinidades, pero también de construcción de vocaciones comprometidas con el cuidado de la vida. (Rivera-Dommarco, 2021).

Asimismo, estos aprendizajes transversales promueven la construcción de una identidad comprometida con el cuidado de la vida en todas sus expresiones. Al comprender que la salud individual está conectada con la salud colectiva y ambiental, los estudiantes desarrollan una conciencia de corresponsabilidad que será fundamental en su futuro desempeño profesional y ciudadano (Rivera-Dommarco, 2021).

Desde la transversalidad, también se amplía la dimensión política del conocimiento. Educar en Biología y Ciencias de la Salud implica enseñar a cuestionar, proponer, investigar y actuar. Implica formar estudiantes capaces de identificar relaciones de poder, desigualdades estructurales y discursos científicos hegemónicos. Así, se abren caminos para incorporar una perspectiva decolonial, crítica e intercultural que reconozca saberes diversos y promueva prácticas científicas más justas, inclusivas y sostenibles. Tal perspectiva resulta especialmente valiosa en contextos como el mexicano, donde las desigualdades en salud y acceso al conocimiento científico siguen marcando profundas brechas sociales.

Asimismo, estos aprendizajes transversales promueven la construcción de una identidad comprometida con el cuidado de la vida en todas sus expresiones.

En este sentido, los docentes tenemos una responsabilidad ineludible: diseñar experiencias educativas que no solo transmitan información, sino que propicien el diálogo, la reflexión ética, la empatía y la acción transformadora.

Conclusión: educar para transformar con ciencia, ética y empatía

En suma, la incorporación intencionada de ejes transversales entre Biología y Ciencias de la Salud en el nivel medio superior no solo enriquece el proceso enseñanza-aprendizaje, sino que construye los cimientos de una formación integral, crítica y comprometida. Este enfoque no solo beneficia al alumnado en su tránsito al nivel superior, sino que lo prepara para vivir y transformar su realidad desde la ciencia, la ética y la empatía.

Además, al reconocer la complejidad de los fenómenos biológicos y sociales desde múltiples perspectivas, se potencia una visión del conocimiento como herramienta para la transformación individual y colectiva. La transversalidad se convierte así en un puente entre el saber académico y la experiencia vital del estudiante, permitiéndole desarrollar una conciencia activa, empática y responsable frente a los desafíos contemporáneos.

Foto: Xavier Martínez

En un contexto global marcado por crisis sanitarias, ambientales y sociales, resulta urgente formar estudiantes capaces de vincular el conocimiento científico con principios éticos y de justicia social. La educación en Biología y Ciencias de la Salud, cuando se sustenta en esta visión interdisciplinaria, promueve no solo el pensamiento crítico, sino también una actitud propositiva orientada al bienestar común.

Por tanto, el compromiso pedagógico con la transversalidad no debe verse como una moda educativa, sino como una necesidad ética y formativa. Al integrar estos ejes en las aulas, promovemos en el estudiantado la semilla de la corresponsabilidad, la compasión y la transformación social, elementos fundamentales para construir una sociedad más equitativa, sostenible y consciente de su interdependencia con la vida en todas sus formas.

Fuentes de consulta
  1. CCH-UNAM. (2024). Modelo Educativo del Colegio de Ciencias y Humanidades: Lineamientos para la enseñanza en el siglo XXI. Universidad Nacional Autónoma de México.
  2. Colegio de Ciencias y Humanidades. (2024). Programas de estudio 2024. Área de Ciencias Experimentales: Biología I–IV. Universidad Nacional Autónoma de México. https://www.cch.unam.mx
  3. Colegio de Ciencias y Humanidades. (2024). Programas de estudio 2024. Área de Ciencias Experimentales: Ciencias de la Salud I–II. Universidad Nacional Autónoma de México. https://www.cch.unam.mx
  4. Jiménez Galán, Y. I., Guzmán Flores, J. P., Hernández Jaime, J., & Rodríguez Flores, E. (2023). Evaluación integrada de competencias transversales en Educación Superior: Propuesta de instrumentos. RIDE Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo, 13(26).
  5. Martínez-Coronado, M. A., & Martínez-Villavicencio, C. R. (2020). Transversalidad curricular y formación integral: una mirada desde la educación científica. Revista Iberoamericana de Educación, 84(2), 121-142.
  6. Rivera-Dommarco, J. A. (2021). ¿Por qué un Programa Especial sobre Salud Planetaria en el INSP? Gaceta INSP, 16(3), 8–17.
  7. UNESCO. (2017). Educación para los Objetivos de Desarrollo Sostenible: objetivos de aprendizaje.
  8. World Health Organization (WHO). (2022). Promoting health: Guide to national implementation of the health promotion agenda.

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