Diego Emilio Martínez Santoyo
Estudiante de la Licenciatura en Traducción en la Escuela Nacional de Lenguas, Lingüística y Traducción de la UNAM. Lector, melómano y apasionado de los idiomas y de las ranas. Toca la guitarra eléctrica desde muy joven.
emiliocheto2006@gmail.com

El escritor japonés, Haruki Murakami, se mantiene como uno de los autores más enigmáticos y de mayor impacto en la literatura contemporánea. Sus libros se caracterizan por su inigualable mezcla entre realidad y surrealismo, los temas existenciales, el absurdo y una peculiar extravagancia. En este texto exploraré tres de los que considero sus más notables libros: Después del terremoto, Kafka en la orilla y El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Haré una comparación para así tratar de señalar los temas recurrentes y las características principales que definen el universo literario de Murakami y, después, daré mi opinión acerca de estas obras.
Frog rolled his large eyes. “To tell you the truth, Mr Katagiri,” he said “I’m the one who will do all the fighting. But I can’t do it alone. This is a key thing: I need your courage and your passion for justice. I need you to stand behind me and say, ‘Way to go, Frog! You’re doing great! I know you can win! You’re fighting the good fight!’”

Después del terremoto es una colección de cuentos cortos que se relacionan entre sí debido al terremoto de Kobe en 1995, el cual sirve como detonador para la búsqueda personal y la transformación de los personajes. Desde un hombre que va en busca de su padre, hasta otro que se encuentra con una rana que habla o la batalla contra los traumas, lo impredecible que es la vida, además de la fe y la confianza ciega.
Kafka en la orilla sigue la historia de Kafka, un adolescente que escapa de su casa para huir de una maldición y para buscar a su hermana y a su madre. También cuenta la historia de Nakata, un viejo con la habilidad de hablar con los gatos y que está en busca de uno que se perdió hace tiempo. Estas dos historias se entrecruzan de maneras inéditas, surrealistas y metafísicas. Mientras esto ocurre, se tocan temas como la fe, la consciencia y la búsqueda de la identidad.
El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas presenta dos narrativas que se unen: la primera se sitúa en un Tokio futurista, donde un especialista en información se encuentra en medio de una guerra cibernética; mientras que la segunda, tiene lugar en un pueblo misterioso y perfecto, alejado de la sociedad. El protagonista de la narrativa El fin del mundo lucha contra la pérdida de la memoria y la búsqueda de la paz interior; mientras que, en Un despiadado país de las maravillas, su contraparte navega a través de un tumulto de conspiraciones y tecnología.
En estas historias, Murakami muestra los bordes de lo real y lo fantástico, crea una atmósfera que es hermosa, pero también confusa, además de suavizar la experiencia de lectura gracias a sus toques de humor. Lo anterior es evidente en El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas donde enlaza el mundo tecnológico con el pueblo fantástico. De la misma manera en Kafka en la orilla cumple este cometido gracias a los gatos que hablan y los fenómenos fantásticos que transcurren, mientras que en Después del terremoto también emplea una gran variedad de realismo mágico para explorar el impacto psicológico del trauma.
On the other hand, the more old dreams I read, the more I apprehend my own helplessness. I cannot divine the message of the dreams. I read them without any understanding of them. They are as indecipherable texts passing before my eyes night after night.
Un tema recurrente en estas obras es el viaje en el subconsciente. Murakami sumerge repetidamente al lector en los mundos internos de sus personajes, usa sus sueños y memorias como ejes de la narrativa. Por ejemplo, en El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, la psique del protagonista se representa por medio de la narrativa bifurcada. En Kafka en la orilla sigue con detenimiento el viaje introspectivo del protagonista mediante lo que sucede a su alrededor.

Otro de los temas que aparece y forma parte de la mayoría de las obras de este autor es la soledad. Generalmente sus personajes manejan sus caminos sin compañía, ya sea el especialista en información, el profundo Kafka o los numerosos individuos en Después del terremoto. Este tema nos permite identificar y recordar la soledad existencial de nuestros tiempos.
El estilo de escritura de Murakami está marcado por su uso simple y llamativo del lenguaje, profuso en simbolismos y en metáforas. Por ejemplo en El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas, la narrativa doble es una metáfora de la división del individuo. Todo esto acompañado por la mezcla de descripciones simples con eventos surreales cuyo resultado es un contraste que, aunque extraño, es de alguna manera familiar para algunos lectores. Con elementos como la música, la literatura e incluso la mitología, Murakami logra una atmósfera reflexiva e impactante y contribuye más a su propio mundo intertextual al que parecen estar conectadas gran parte de sus obras.
Considero que la escritura del autor japonés no se centra en una belleza superficial, sino en una atmósfera que construye poco a poco, lo que caracteriza a sus obras. Aunque algunas críticas argumentan que hay una repetición en sus temas, es importante notar la existencia de variaciones entre historias y cómo su estilo y narrativa aseguran que cada una de ellas resulten únicas.
You hold her in your arms, draw her close, kiss her. You can feel the strength deserting her body.
“We’re all dreaming aren’t we?”
All of us are dreaming.
“Why did you have to die?”
“I couldn’t help it,” you reply.
Después del terremoto, Kafka en la orilla y El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas demuestran la maestría de Murakami a la hora de escribir, así como su capacidad de profundizar en temas profundos y existenciales. Con una mezcla única de lo surreal, lo verdadero y lo metafórico ofrece un panorama de la complejidad de la experiencia humana. Su habilidad para unir los límites de la realidad y la fantasía y, con ello, crear historias que perduran en el imaginario moderno, lo colocan como una de las más grandes figuras de la literatura contemporánea.





