María Esther Piña Salazar
Profesora de Antropología e Historia del CCH Vallejo. Economista y etnóloga, con especialización en enseñanza de la Historia y Maestría en Historia de México. Miembro del Colegio de Etnólogos y Antropólogos Sociales (CEAS, A.C.) y diversas asociaciones civiles. Ha colaborado como jurado y asesora de diferentes tesis de licenciatura. También ha participado en congresos nacionales e internacionales.
mariaesther.pina@cch.unam.mx
Resumen: Con la incorporación de cuatro ejes transversales, Perspectiva de Género, Formación Ciudadana, Sustentabilidad y Empleo de Tecnologías de la Información y Comunicación, en los contenidos y estrategias del CCH, se analiza el contexto actual de los estudiantes, destacando el entorno familiar donde la presencia de los padres en la vida de los jóvenes ha disminuido, lo que afecta la empatía y la relación intrafamiliar, con el consecuente aumento de los problemas de salud mental, tales como la depresión y ansiedad, exacerbados por la pandemia de COVID-19. Asimismo, se reflexiona sobre el impacto de las TIC en el ámbito educativo, reconociendo que, si bien la mayoría de los jóvenes permanece conectada a internet, esta situación suele propiciar distracciones en el aula y contribuir a un bajo rendimiento. Los estudiantes enfrentan dificultades para concentrarse y comprender el material académico, una disminución en el coeficiente intelectual como nativos digitales en comparación con sus padres, lo que se atribuye al aumento del tiempo frente a pantallas y la disminución de actividades más enriquecedoras.
Ante este panorama, se aboga por un uso equilibrado y moderado de las TIC en el aprendizaje, orientando a los estudiantes hacia fines académicos y evitando la dependencia excesiva de herramientas digitales, mediante el desarrollo de estrategias que fomenten el pensamiento crítico, la empatía y la capacidad de evaluar información.
Palabras clave: Empatía, trastornos mentales, pensamiento crítico.
Abstract: With the incorporation of four cross-cutting themes—Gender Perspective, Citizenship Education, Sustainability, and the Use of Information and Communication Technologies (ICT)—into the contents and strategies of the CCH (Colegio de Ciencias y Humanidades), the current context of students is analyzed. Special attention is given to the family environment, where parental involvement in the lives of young people has decreased, negatively affecting empathy and intrafamilial relationships, and contributing to a rise in mental health issues such as depression and anxiety, exacerbated by the COVID-19 pandemic.
Likewise, the impact of ICT in education is examined, recognizing that although most young people are constantly connected to the internet, this often leads to distractions in the classroom and contributes to poor academic performance. Students face difficulties concentrating and understanding academic material, as well as a decrease in IQ levels compared to their parents as digital natives. This is attributed to increased screen time and a reduction in more enriching activities.
In light of this situation, a balanced and moderate use of ICT in learning is advocated, guiding students toward academic purposes and avoiding excessive dependence on digital tools. This is to be achieved through the development of strategies that foster critical thinking, empathy, and the ability to evaluate information.
Keywords: Empathy, mental disorders, critical thinking.
No hay cosa que resulte más dolorosa, más angustiante, que un pensamiento que se escapa de sí mismo, que las ideas que huyen, que desaparecen apenas esbozadas, roídas ya por el olvido o precipitadas en otras ideas que tampoco dominamos. Son variabilidades infinitas cuyas desaparición y aparición coinciden […]
Solo pedimos que nuestras ideas se concatenen de acuerdo con un mínimo de reglas constantes.
(Deleuze y Guattari, 2001, p. 201.)

Introducción
Los ejes transversales se mencionan en los programas de algunas asignaturas del Colegio, y en varios de ellos es evidente que han sido incorporados o pueden integrarse con relativa facilidad. En otros casos, su inclusión resulta más compleja; sin embargo, es posible abordarlos mediante estrategias de enseñanza-aprendizaje o, en su defecto, a través de las reglas de convivencia, principios deontológicos o el estilo de enseñanza. Cada asignatura requerirá del esfuerzo intelectual, convencimiento y buena disposición para lograr integrar estos ejes.
Para ello, se requieren dos niveles de análisis: por un lado, el de los estudiantes y su entorno; y por otro, el de cada uno de los ejes y el impacto que se busca generar o que ya han tenido en los discentes.
Primer Nivel: Los estudiantes y su entorno
En la actualidad, en el ámbito urbano, la presencia de los padres en la vida de los niños y jóvenes es cada vez menor, ya que ambos trabajan. La mujer, que antes era principalmente la que criaba a los hijos, hoy en día, su presencia física en el hogar es cada vez más intermitente, ya que se ve obligada a dedicar la mayor parte de su tiempo al trabajo productivo. Además, el trabajo cognitivo mantiene ocupada su mente, volviendo la afectividad más extraña y discontinua en la relación con los hijos. De este modo, los niños pasan más horas ante las pantallas, lo que produce una fragilización de la empatía corpórea. Junto a esta fragilización, hay una crisis de la capacidad para evaluar críticamente la información densa, intensa y abundante que fluye a gran velocidad, lo cual impide una elaboración consciente y favorece la aparición de nuevas patologías, como los ataques de pánico y la depresión. Esto impide que el organismo pueda vivir de manera empática y en relación con el medio ambiente, donde los seres vivos y los cuerpos se reducen a signos veloces, intensivos y fragmentarios (Armella, J., & Picotto, D., 2013).

Por ello, cada vez es más común observar adolescentes con depresión, con sentimientos de soledad, conductas agresivas o tendencias suicidas, lo cual puede afectar su capacidad para socializar y generar vínculos sociales.
Se calcularon 18.1 millones de personas con algún trastorno mental en 2021, lo que representó un incremento de 15.4 % respecto a 2019. Los trastornos depresivos y de ansiedad aumentaron de manera notable entre 2019 y 2021, lo cual posiblemente esté relacionado con COVID-19, el confinamiento y los duelos vividos durante la pandemia (Medina-Mora, et al. 2023, p. 527).
Los trastornos de pánico pueden ser provocados por el estrés generado en ciertos entornos, tanto virtuales como reales, mientras que la depresión puede surgir por la sobrecarga emocional, llevando al individuo a renunciar a una relación abierta y deseante con el mundo, y reduciendo su existencia al encierro, el aislamiento y la soledad. Este fenómeno de aislamiento se está desarrollando en Japón, con las siguientes cifras:
Saitō [especialista en este tema] consideró que la cifra de 1.15 millones de personas en esa situación, de entre 15 y 64 años, ofrecida por dos estudios gubernamentales realizados en 2016 y 2019, podría quedarse corta. El experto calcula que, en realidad, podría estar afectado un porcentaje comprendido entre el 3 % y el 5 % de la población, lo que situaría la cifra en los dos millones de personas que permanecerían un promedio de 13 años encerradas. (Nippon.com, 2019, párr. 2).
Estos casos de aislamiento social también se están registrando en Corea del Sur, donde se estima que hay 300 mil personas en esa situación, así como en Italia. Según el propio Saitō Takame, se formó una asociación de apoyo hacia las familias afectadas con este trastorno de aislamiento. Sin embargo, este problema también se está manifestando en países donde las familias están más unidas y los lazos familiares son más fuertes. En México, cada vez más jóvenes comparten vivienda con sus padres, y se estima que 3.6 millones de personas padecen depresión, entre las cuales es muy probable que algunas experimenten aislamiento social; además, se registran alrededor de 545 mil casos de trastorno de pánico. (Secretaría de Salud, 2022).

Las enfermedades mentales en el pasado eran propias de la senectud, por ello Deleuze y Guattari relacionan la vejez con el momento en que el pensamiento se escapa de sí mismo y cuando la acción ya no puede remontarse a una elaboración mental coherente, pues con esta condición se pierde esa capacidad para elaborar en el tiempo estímulos neuronales e informativos, que van demasiado rápido para el cerebro ralentizado por la senilidad. En el presente, con la aceleración de la información, los estímulos neuronales producidos por esta información densa generan un efecto de senectud generalizada de la mente. Los nativos digitales, que han crecido en un entorno caracterizado por una estimulación informativa y neuronal acelerada, desarrollan sin duda una mayor rapidez en la elaboración de estímulos provenientes del entorno digital y electrónico. Sin embargo, esta rapidez puede implicar la eliminación de aquello que ralentiza el procesamiento: la emoción y la racionalización, es decir, la empatía y la interpretación coherente del estímulo. De este modo, la acción tiende a quedar desprovista de profundidad emocional y de motivación racional. (Berardi, 2024).
Esta generación de jóvenes hiperconectados en su mayoría está perdiendo la capacidad de percibir en profundidad el efecto físico de una acción real, confunde lo imaginario-digital con lo real, lo que pasa en el juego con lo que sucede en la cocina, el dormitorio, las calles o la escuela, como los hechos de violencia sin causa alguna.
Yo diría que estamos asistiendo a los efectos de la contracción del tiempo mental de elaboración (estímulo-respuesta instantánea) y a los efectos de la desensibilización a las consecuencias físicas (virtualidad de la experiencia percibida). Estas dos reconfiguraciones de la percepción-proyección de lo real reconfiguran la proyección mental misma del acto. El tiempo necesario para la elaboración mental se ha debilitado enormemente y la realización del acto se ha reducido al instante. Al mismo tiempo, se contrae la profundidad que hace perceptible el efecto físico y emocional de un acto instantáneo que la mente registra como virtual (Berardi, 2024, párr.12).
De modo que no hay tiempo para reflexionar el acto, el pensamiento escapa de sí mismo y resulta tanta la información que se desconecta el hecho del pensamiento, con la esclerotización del cerebro.
Segundo Nivel: Los ejes transversales, su impacto y lo que se desea
Los ejes que pretenden atravesar los contenidos de las materias, las estrategias de enseñanza-aprendizaje y la deontología de los estudiantes y profesores son más que necesarios, pero solo se abordará el de las TIC por su instrumentalidad y aplicación en cualquier asignatura.
Las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), y en particular la Inteligencia Artificial (IA), se han incorporado en la vida de los discentes, muchos de ellos nativos digitales, con diferentes niveles de uso debido a la brecha económica. No obstante, al menos en el CCH, dicha brecha se ha reducido significativamente gracias a la disponibilidad de redes gratuitas dentro de los planteles del Colegio, la UNAM y en diversos espacios de la Ciudad de México.
En 2023, el grupo de 12 a 17 años representó la segunda posición de uso de internet con 92.4 %, y el grupo etario de 18 a 24 años presentó el mayor porcentaje de personas usuarias de internet, con 96.7%. El internet lo usaron con más frecuencia para comunicarse (93.3%), para acceder a redes sociales (91.5%) y para entretenimiento (88.1%), con una inversión de tiempo en el conjunto de edades de 18 a 24 años de 6 horas promedio por día, y el grupo de 12 a 17 años, con 5 horas (ENDUTIH, 2023).

Por ello, en las aulas es frecuente la queja sobre la distracción de los estudiantes o su falta de atención a la clase, ya que suelen preferir el consumo de contenidos recreativos poco enriquecedores o comunicarse de manera excesiva e irrelevante a través de las redes sociales.
Es común escuchar a los docentes señalar que los estudiantes presentan mayores dificultades para comprender, hacer uso de la memoria, expresarse de forma oral y escrita, así como para motivarse y concentrarse, lo que suele traducirse en desinterés y aburrimiento durante las clases. Esta situación contribuye a que la mayoría evite la lectura de textos científicos, no comprenda el sociolecto empleado por los profesores desde su disciplina, no estudie fuera del horario de clase lo que se les solicita y, aún menos, por iniciativa propia, lo cual repercute en un bajo nivel académico.
Lo que refieren los docentes, lo viven cotidianamente, y se ha demostrado que hoy el Coeficiente Intelectual (IQ) de los nativos digitales, en algunos países, es menor al de sus padres, revirtiendo la tendencia del ‘efecto Flynn’, que comprobaba que cada generación elevaba su nivel de inteligencia con respecto a sus padres.
En esos países los “nativos digitales” son los primeros niños que tienen un coeficiente intelectual más bajo que sus padres. Es una tendencia que se ha documentado en Noruega, Dinamarca, Finlandia, Países Bajos, Francia, etc. (Hernández, 2021, párr.10).
Aumentar el uso de la televisión o los videojuegos influye en la disminución del coeficiente intelectual y el desarrollo cognitivo, al afectar el lenguaje, la memoria, la comprensión del mundo y sobreestimula la atención, lo que provoca trastornos de concentración, aprendizaje e impulsividad, con la consecuente disminución en el rendimiento académico (Hernández, 2021).

La sobreexposición a las pantallas también reduce tanto la cantidad como la calidad del sueño, así como las interacciones intrafamiliares, fundamentales para el desarrollo del lenguaje y la dimensión emocional. Además, disminuye el tiempo dedicado a actividades más enriquecedoras, como las deportivas, artísticas, de contacto con la naturaleza o la lectura, lo que favorece un estilo de vida excesivamente sedentario, poco propicio para el desarrollo corporal y con efectos negativos en la maduración cerebral.
Por lo tanto, surge la siguiente interrogante: ¿Se deben impulsar las TIC en el aprendizaje? Por supuesto que sí, pero de manera equilibrada y moderada, orientando a los alumnos hacia un uso con fines académicos. Es fundamental evitar que las utilicen únicamente para sustituir su esfuerzo en tareas de búsqueda de información o cálculos, o para actividades de consumo como compras en línea, descarga de música, películas, entre otras.
Conclusiones
Al comprender como docentes, el impacto de las TIC e IA en los alumnos, podemos desarrollar estrategias que favorezcan el pensamiento crítico, la empatía y la capacidad para evaluar críticamente la información a fin de distinguir lo falso de lo verdadero y favorecer un equilibrio en la comunidad de los alumnos.
Una fuerte dependencia hacia el software y las herramientas externas, en particular la IA, puede reducir la participación cognitiva profunda, lo que podría afectar el pensamiento crítico y el desarrollo cognitivo, ya que ayudan a gestionar tareas e información sin saturar la memoria de trabajo. Las herramientas digitales, en particular las aplicaciones impulsadas por IA, pueden realizar tareas como cálculos, recuperación de datos y toma de decisiones, liberando así recursos cognitivos para un pensamiento más complejo y reduciendo la tensión mental. Es importante equilibrar su uso con la participación cognitiva y activa de los alumnos en el empleo de la IA, evaluando críticamente la información proporcionada.
El modelo educativo del Colegio es hoy más vigente que nunca, ya que permite equilibrar y mitigar los efectos negativos del uso de las herramientas digitales y de la inteligencia artificial. Esto se logra al promover el pensamiento crítico, divergente y creativo, a través de sus principios de aprender a aprender, a hacer, a ser y a convivir, mediante estrategias activas que fomentan la autonomía del estudiante, en lugar de una dependencia pasiva de las herramientas de IA. (Gerlich, M. 2025, p. 34).

Fuentes de consulta
- Armella, J., & Picotto, D. (2013). Entre la virtualidad de la infósfera y el placer de la lentitud: Entrevista a Franco Berardi. La Trama de la Comunicación, 17, 49–56.
- Berardi, F. (2024, septiembre 28). Lo inexplicable: la aceleración del estímulo infoneuronal y el acto sin motivación. Diario Red. https://www.diario-red.com/opinion/franco-berardi-bifo/inexplicable-aceleracion-estimulo-infoneuronal-acto-motivacion/20240928185326036053.html
- Deleuze, G., & Guattari, F. (2001). ¿Qué es la filosofía? Anagrama.
- Gerlich, M. (2025). Herramientas de IA en la sociedad: impactos en la descarga cognitiva y el futuro del pensamiento crítico. Sociedades, 15(1), 6. https://doi.org/10.3390/soc15010006
- Hernández, I. (2020, octubre 28). Los ‘nativos digitales’ son los primeros niños con un coeficiente intelectual más bajo que sus padres. BBC Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-54554333
- Medina-Mora, M. E., Borges, G., Benjet, C., Aguilar-Gaxiola, S., & Wagner, F. A. (2023). Los trastornos mentales en México 1990-2021: Resultados del estudio Global Burden of Disease 2021. Gaceta Médica de México, 159(6), 527–538.
- Nippon.com. (2019, septiembre 26). Hacia los 10 millones de ‘hikikomori’: La visión de Saitō Tamaki. Nippon.com. https://www.nippon.com/es/japan-topics/c05008/
- Secretaría de Salud, Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud. (2022). 2º Diagnóstico operativo de salud mental y adicciones.





