La Ciudadanía a través del arte (Citizenship through art)

Adriana Vera Rodríguez

Arquitecta egresada de la UNAM y Maestra en Urbanismo con especialidad en Diseño Urbano Regional también por la UNAM. Impartió clases en la licenciatura en Arquitectura en la Universidad del Valle de México y actualmente es Profesora del área de Talleres de Lenguaje y Comunicación impartiendo la materia de Taller de Expresión Gráfica en la Escuela Nacional Colegio de Ciencias y Humanidades Plantel Naucalpan. Cuenta con 10 años de experiencia como docente, 5 de ellos en el CCH. Se ha formado a través de diversos cursos, talleres y diplomados. Actualmente participa en el Programa Institucional de Asesorías (PIA) y ha diseñado e impartido varios cursos curriculares y extracurriculares para estudiantes y profesores. Ha participado en la elaboración de materiales didácticos y académicos para la asignatura de Taller de Expresión Gráfica y Taller de Diseño Ambiental y forma parte de varios equipos y seminarios de trabajo tanto centrales como locales.

Jesús Medina Cabrera

Estudió Ciencias de la Comunicación y la Maestría en Educación, además de varios diplomados relacionados con la docencia. Laboró en Televisa, después como profesor en la Escuela Preparatoria Oficial 324 y ahora en el CCH Naucalpan. Cuenta con cuatro años de antigüedad docente en la UNAM. Ha participado en congresos, mesas redondas, coloquios, cursos y actividades extracurriculares.
jesus.medina@cch.unam.mx

Resumen: El presente artículo explora cómo la inserción del eje transversal de la ciudadanía en los Programas de Estudio Ajustados (2024) en el Colegio de Ciencias y Humanidades se ve fortalecida a través del análisis de la pintura y la caricatura mexicana en las asignaturas de Taller de Expresión Gráfica y Taller de Comunicación. El análisis se centra en los símbolos que han configurado narrativas sobre identidad, pertenencia, poder y sociedad. Se aborda la obra de diversos artistas que han plasmado una visión de ciudadanía vinculada a la historia, la política y la lucha por los derechos, a través de un enfoque interdisciplinario que combina las distintas teorías de comunicación (Habermas, 1981; Barthes, 1964) con los estudios de arte visual y semiótica (Didi-Huberman, 2008; Panofsky, 1972), se argumenta que la pintura es un medio eficaz para fomentar el pensamiento crítico y la participación ciudadana en el aula.
Palabras clave: Ciudadanía, pensamiento crítico, semiótica, arte

Abstract: This article explores how the integration of the transversal axis of citizenship in the Adjusted Study Programs (2024) of the Colegio de Ciencias y Humanidades is strengthened through the analysis of Mexican painting and caricature in the subjects Taller de Expresión Gráfica and Taller de Comunicación. The study focuses on the use of symbols through which narratives of identity, belonging, power, and society have been constructed. The work of various artists is examined, highlighting how their visual productions reflect a vision of citizenship intertwined with history, politics, and the struggle for rights. Through an interdisciplinary approach that combines communication theories (Habermas, 1981; Barthes, 1964) with visual arts and semiotics studies (Didi-Huberman, 2008; Panofsky, 1972), the article argues that painting is an effective medium for fostering critical thinking and civic engagement in the classroom.
Keywords: Citizenship, critical thinking, semiotics, art.

Estado del arte

La formación de la ciudadanía es un eje fundamental en el bachillerato en México, pues implica el desarrollo de sujetos críticos, reflexivos y activos en la sociedad (Carretero y Kriger, 2007). En el Colegio de Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, el eje transversal de la ciudadanía busca incentivar la participación estudiantil en la vida pública, el conocimiento de los derechos humanos y el análisis de las estructuras de poder. Sin embargo, la incorporación de dicho eje en el Programa de Estudios Ajustado 2024 enfrenta el reto de generar metodologías que vinculen el aprendizaje con la realidad social del estudiantado.

En este sentido, la pintura mexicana ha sido históricamente un medio de comunicación visual y un vehículo de construcción de ciudadanía, desde los murales revolucionarios hasta la pintura contemporánea, los artistas han representado narrativas de inclusión, resistencia y lucha por la justicia. Se propone retomar estos puntos en el aula a través del análisis del arte mexicano desde la semiótica y la comunicación visual, abordando los símbolos que han construido representaciones de la ciudadanía en diferentes momentos históricos. Para ello, se recuperan enfoques teóricos como la esfera pública y la comunicación simbólica (Habermas, 1981), la semiótica del arte (Barthes, 1964), así como el análisis iconológico de las imágenes (Panofsky, 1972).

Conceptos básicos

Desde la Sociología y la teoría de la Comunicación, Jürgen Habermas (1981) plantea que la ciudadanía no es solo un estatus legal, sino un proceso que se desarrolla en la esfera pública a través del debate y la representación simbólica. El arte ha jugado un papel central en este proceso, ya que ha sido utilizado para construir identidades colectivas y consolidar valores democráticos.

Por su parte, Roland Barthes en el ensayo Retórica del mensaje (1964) argumenta que las imágenes son portadoras de significados que trascienden la mera representación. En su estudio sobre el mensaje visual, explica que los símbolos y códigos en las pinturas no son neutrales, sino que transmiten ideologías y posicionamientos políticos; La pintura, entonces, constituye un lenguaje que permite narrar la historia de la ciudadanía, representar a los sectores marginados y cuestionar el poder.

Desde la perspectiva de Panofsky, la ciudadanía se construye a través del arte cuando este representa, configura y transmite valores cívicos, políticos y sociales a lo largo de la historia. En este sentido, el arte no es solo una expresión estética, sino también un discurso visual que modela la percepción colectiva sobre lo que significa ser ciudadano.

Foto: Pulso CCH Naucalpan

Además, Panofsky argumenta que las imágenes artísticas han jugado un papel crucial en la transmisión de ideales cívicos desde la Antigüedad hasta la modernidad, lo que permite moldear la forma en que la sociedad los interpreta y asimila. A través de la iconografía política, los artistas han construido representaciones del ciudadano, el gobernante, la nación y los derechos colectivos.

Ejemplo de ello son los frescos renacentistas en Italia, donde se representaban alegorías del buen gobierno y la participación cívica. En la pintura mexicana, encontramos paralelos en los murales de Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro, donde los trabajadores, campesinos e indígenas son representados como protagonistas de la historia, consolidando la idea de una ciudadanía popular y participativa.

Por otro lado, Erwin Panofsky, en su obra Estudios sobre iconología: el significado del arte visual (1972), desarrolla un método para interpretar el arte en tres niveles: el preiconográfico, el iconográfico y el iconológico; de tal manera que permite comprender la evolución de las imágenes artísticas, al analizar cómo estas han contribuido a la construcción de conceptos sociales y políticos, como la ciudadanía.

Foto: Pulso CCH Naucalpan

El nivel iconológico, el más profundo en la metodología de Panofsky, permite interpretar el significado subyacente de una obra de arte y su relación con la cultura y la política de su tiempo. A través de este análisis, se puede observar cómo la ciudadanía es construida simbólicamente en el arte:

  • En los murales de Rivera, la ciudadanía se representa como un derecho construido históricamente, donde la Revolución Mexicana y la lucha social son elementos clave.
  • En la obra de Orozco, se plantea una visión más pesimista, donde la ciudadanía se enfrenta a los abusos del poder y a la corrupción del Estado.
  • En Siqueiros, la ciudadanía se construye como una identidad colectiva en movimiento, con imágenes que enfatizan la lucha y la resistencia.

El uso de símbolos como el machete (poder popular), las cadenas rotas (liberación) o el fuego (transformación) en estos murales, refuerzan la idea de que el arte comunica ideales ciudadanos y principios democráticos. En el caso del muralismo mexicano, el arte sirvió como un medio de alfabetización visual, acercando a la población a conceptos como la justicia social, la igualdad y la identidad nacional. De esta manera, el arte no solo educó, sino que también promovió la participación y la conciencia política.

Foto: Xavier Martínez
La caricatura política como voz de la resistencia

Para finales de la década de 1840, la caricatura política comenzó a consolidarse como un medio de expresión crítica en México y como forma artística. Publicaciones como Don Simplicio (1845) y El Calavera (1847) dieron lugar a un espacio donde el humor y la sátira cuestionaban las luchas por el poder. En sus cartones, las figuras del clero y políticos como Antonio López de Santa Anna y Lucas Alamán fueron objeto de agudas críticas visuales.

El auge de la caricatura política llegó en 1861 con la aparición de La Orquesta, una de las publicaciones satíricas más influyentes de la época. A pesar de su orientación liberal, esta revista también cuestionó con humor mordaz a los gobiernos de Benito Juárez y Sebastián Lerdo de Tejada. Durante la intervención francesa, sin embargo, su pluma gráfica apoyó fervientemente al bando liberal en su resistencia contra el clero y el imperio.

En las últimas tres décadas del siglo XIX, la producción de periódicos satíricos creció significativamente. Publicaciones como Juan Diego, El Padre Cobos y El Ahuizote emplearon la caricatura política como herramienta de crítica social y política, exponiendo las contradicciones del régimen porfirista. Con la llegada del siglo XX y el estallido de la Revolución Mexicana, el estilo satírico se adaptó a las nuevas circunstancias, sobreviviendo en espacios marginales o bajo censura.

A pesar de los desafíos, la caricatura política mexicana persistió como un medio de resistencia. Artistas como José Guadalupe Posada consolidaron un lenguaje gráfico inconfundible, cuyas calaveras y escenas sociales continúan siendo referencia de crítica popular. Posteriormente, caricaturistas como Rius, Rogelio Naranjo y Helio Flores retomaron este legado, utilizando sus trazos para cuestionar las estructuras de poder y evidenciar las problemáticas sociales contemporáneas.

Foto: Pulso CCH Naucalpan

En el caso de La Calavera Catrina de José Guadalupe Posada, la representación de la muerte ataviada con elegantes atuendos propios de la aristocracia porfiriana simboliza una crítica contundente a las aspiraciones de las clases populares por emular a la élite; su connotación irónica denuncia la desigualdad social y cuestiona la superficialidad de las apariencias sociales. La figura de la calavera, lejos de ser una simple representación de la muerte, se convierte en un comentario visual sobre las contradicciones de la sociedad de su tiempo.

En cuanto a la caricatura política, La Orquesta destacó en el gobierno Juarista y Lerdista, a través la manipulación grotesca de los rasgos físicos y la exageración de actitudes, las caricaturas burlaban la figura del poder, evidenciando los abusos y contradicciones de los mandatarios, es así como, el uso del humor como herramienta crítica fortaleció la percepción ciudadana de los excesos del poder político.

El arte como estrategia didáctica para la formación de Ciudadanía

En el contexto del Colegio, la integración de la ciudadanía como eje transversal en las asignaturas de Taller de Comunicación y Taller de Expresión Gráfica se presenta como una oportunidad para fomentar una conciencia crítica y participativa entre el estudiantado. A través del análisis de manifestaciones artísticas como la pintura y la caricatura, esta propuesta busca desarrollar habilidades de interpretación crítica y expresión creativa, necesarias para la formación de una ciudadanía crítica consciente y activa en su comunidad.

En el Taller de Expresión Gráfica, se propone la incorporación de proyectos que impliquen el análisis de obras de arte relevantes para la construcción de narrativas sobre la ciudadanía. Estos proyectos permitirán a los estudiantes explorar técnicas artísticas y, al mismo tiempo profundizar en el simbolismo y las temáticas de identidad, pertenencia, y poder que dichas obras conllevan. Por ejemplo, el estudio de murales de Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, y José Clemente Orozco puede ser un punto de partida para discusiones sobre los roles del arte en la sociedad y su impacto en la conciencia social y política.

En el Taller de Comunicación, se propone enfocarse en cómo el arte influye en la comunicación pública y la formación de opiniones y actitudes ciudadanas. Esto impacta en la Unidad 1. Comunicación mediática y digital en la sociedad contemporánea, particularmente en el aprendizaje 3. A través del análisis de caricaturas políticas históricas y contemporáneas, los estudiantes pueden explorar la retórica visual y su poder para influir en el discurso público. Se sugieren actividades como la creación de sus propias caricaturas o piezas gráficas sobre temas actuales, que les permitan generar mensajes iconográficos representativos de problemas sociales y políticos, los cuales también pueden ser retomados en la asignatura de Taller de Expresión Gráfica

La metodología propuesta es interdisciplinaria, combinando teorías de la comunicación, arte visual, y semiótica, para proporcionar a los estudiantes las herramientas necesarias para interpretar y crear obras que critiquen la realidad social. Utilizando conceptos teóricos, los estudiantes aprenderán a ver el arte como un diálogo activo con la sociedad, en la conformación de nuestra identidad y percepciones ciudadanas.

Epílogo

A lo largo de la historia, tanto la pintura como la caricatura política han sido fundamentales en la construcción de las representaciones de la ciudadanía en México. Su capacidad para denunciar las injusticias y amplificar las voces populares ha contribuido a forjar una conciencia crítica colectiva.

Foto: Archivo Fotográfico de Dirección General de CCH

En este contexto, la semiótica y la comunicación visual permiten interpretar las múltiples capas de significado presentes en estas expresiones gráficas. Los símbolos utilizados, las estrategias visuales y los mensajes implícitos reflejan no solo las problemáticas sociales de cada época, sino también las aspiraciones y luchas de la ciudadanía.

Hoy en día, la tradición gráfica continúa vigente en las publicaciones digitales y redes sociales, donde nuevos caricaturistas y artistas visuales emplean la sátira y el grabado como herramientas de resistencia. Este fenómeno evidencia la permanencia del arte gráfico como un vehículo de diálogo ciudadano y de cuestionamiento al poder.

Integrar la ciudadanía como eje transversal en los talleres de Comunicación y Expresión Gráfica no solo enriquece el currículo, sino que también empodera al estudiantado como agentes de cambio a través del arte y la comunicación. El análisis semiótico de las imágenes de la caricatura política revela la riqueza de un lenguaje visual profundamente arraigado en la cultura mexicana, lo cual también prepara a los estudiantes para participar de manera efectiva y consciente en su sociedad, utilizando el arte como una herramienta de expresión y acción ciudadana.

Fuentes de consulta:
  1. Barthes, R. (1964). El mensaje visual. Editorial Seuil.
  2. Carretero, M. y Kriger, M. (2007). Construcción de la ciudadanía y educación. Paidós.
  3. Didi-Huberman, G. (2008). Ante el tiempo: Historia del arte y anacronismo de las imágenes. Adriana Hidalgo Editora.
  4. Habermas, J. (1981). Teoría de la acción comunicativa. Taurus.
  5. Panofsky, E. (1972). Iconología y análisis del arte. Alianza Editorial