Retos y oportunidades en el uso de ChatGPT y Research Rabbit en el marco de los ejes transversales del programa ajustado de TLRIID IV (Challenges and opportunities in the use of ChatGPT and Research Rabbit within the framework of the cross-cutting axes of the adjusted TLRIID IV program)

Laura Noemy Pérez Cristino

Profesora de Tiempo Completo Asociado “C” Interina, adscrita al Área de Talleres de Lenguaje y Comunicación en el plantel Azcapotzalco. Cuenta con 20 años de antigüedad impartiendo la asignatura de Taller de Lectura, Redacción e Iniciación a la Investigación Documental I – IV. Maestra en Docencia en Educación Media Superior, UNAM. Licenciada en Ciencias de la Comunicación, FCPyS, UNAM.
lauranoemy.perez@cch.unam.mx

Aarón Ezequiel Martínez Rodríguez

Profesor de Carrera Asociado “C” de Tiempo Completo, Definitivo. Licenciatura en Comunicación y Periodismo por parte de la FES Aragón y Maestría en Docencia para la Educación Media Superior (MADEMS) especialidad en Español en la FES Acatlán. 18 años como docente en el CCH Azcapotzalco, dentro del Área de Talleres de Lenguaje y Comunicación. Imparte las materias de Taller de Lectura, Redacción e Iniciación a la Investigación Documental (TLRIID) I-IV y Taller de Comunicación I-II.
aaron.martinezr@cch.unam.mx

Resumen: El objetivo de este artículo académico es reconocer el impacto de los ejes transversales en la educación media superior en términos de la formación para la ciudadanía, la sustentabilidad y la innovación tecnológica en la implementación de los ajustes a los Programas de Estudio 2024 del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), particularmente en la asignatura de Taller de Lectura, Redacción e Iniciación a la Investigación Documental IV (TLRIID IV).
Asimismo, se discute la cuestión ética ante los retos y oportunidades a los que nos enfrentamos docentes y alumnos con el uso plataformas que emplean inteligencia artificial, como ChatGPT o Research Rabbit, y que las y los estudiantes usan para facilitar la búsqueda de información y realizar trabajos académicos en las distintas asignaturas del Plan de Estudios del Colegio de Ciencias y Humanidades.
Palabras clave: formación para la ciudadanía, sustentabilidad, ChatGPT, Research Rabbit, TLRIID IV

Abstract: The objective of this academic article is to recognize the impact of cross-cutting themes in upper secondary education in terms of citizenship training, sustainability, and technological innovation in the implementation of adjustments to the 2024 Study Programs of the Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH), particularly in the Taller de Lectura, Redacción e Iniciación a la Investigación Documental IV (TLRIID IV) course.
Likewise, the ethical question is discussed in light of the challenges and opportunities that teachers and students face with the use of platforms that employ artificial intelligence, such as ChatGPT or Research Rabbit, which students use to facilitate information searches and complete academic work in the various subjects of the Colegio de Ciencias y Humanidades
Key words: training for citizenship, sustainability, ChatGPT, Research Rabbit, TLRIID IV

El dilema de ChatGPT

En el contexto educativo, durante y después del aislamiento a consecuencia del COVID 19, se intensificó significativamente el uso de instrumentos asociados con la conexión multimedia, el metaverso y, más recientemente, la inteligencia artificial generativa (IAG). La incorporación de estos recursos implica un dilema, principalmente de carácter ético y al que pocas veces se le brinda atención, ya que los vertiginosos tiempos que se viven actualmente dejan muy poco espacio para reflexionar sobre el sentido, utilidad y propósito real de las IAG en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, vale la pena detenernos un momento y analizar con objetividad su pertinencia y contribución al proceso formativo, principalmente humanístico, del alumnado.

En los recientes ajustes realizados a los Programas de Estudio del CCH se incorporaron cuatro ejes temático-transversales a considerar en todas las áreas y materias que se imparten en el Colegio. Estos son: “formación para la ciudadanía, conocimiento y aplicación de las tecnologías de la información y de la comunicación [TIC] en los procesos de enseñanza aprendizaje; la incorporación de la perspectiva de género en todas las asignaturas del plan de estudios; así como la sustentabilidad” (CCH-UNAM, 2023, p. 4). Dentro del campo de las TIC podemos incluir las IAG, mismas que han suscitado inquietudes acerca de los riesgos que implican su uso, principalmente en el tema del plagio y su trasfondo actitudinal, como en la formación de valores y hábitos de estudio.

Sin duda este tema merece nuestra atención, de ahí que sea uno de los ejes centrales del presente artículo. No obstante, antes de sumergirnos en el análisis, vale la pena distinguir conceptualmente la inteligencia artificial (IA) como campo científico de investigación de la IAG. Para empezar, la IA no es algo de este siglo, John McCarthy acuñó el término en 1956 aludiendo a la simulación de procesos de inteligencia humana por parte de máquinas y programas informáticos (Iberdrola, 2025). De acuerdo con Jesús M. de la Cruz y Sebastián Dormido en su artículo “Inteligencia artificial: pasado, presente y futuro”, la IA trata “del comportamiento general asociado a la inteligencia y no se preocupa de ninguna forma particular de producir los resultados, y en especial, los métodos que utiliza puede que no sean exactamente aquéllos que utilizan las personas” (1989, p. 12).

Con base en lo anterior podemos decir que la IA es un campo de estudio que intenta imitar los procesos a partir de los cuales los humanos se comportan, principalmente a nivel cognitivo, pero sin el fin de crear entes sustitutos de aquello que nos hace humanos, como pensar, reflexionar, criticar, crear, imaginar, etc. En otras palabras, la IA marca sus propios límites respecto a sus usos, ya que busca aportar entendimiento acerca de las funciones cognitivas humanas y apoyar en áreas disciplinares de gran relevancia como la medicina. Tal es el caso de Ann, la mujer que tras un derrame cerebral perdió la capacidad de hablar y 20 años después, a través de una interfaz cerebro-máquina, ahora puede comunicarse casi en tiempo real con su propia voz sintetizada (Criado, 2025).

Foto: Xavier Martínez

Por otro lado, está la IAG, que es “una rama de la inteligencia artificial, que parte del uso de técnicas de aprendizaje profundo aplicadas en modelos generadores de lenguaje” (UNAM, 2023, p 6.). Su función principal es la generación de contenido original (texto, imágenes, video, sonido) a partir de bases de datos preexistentes y con apoyo de comandos o prompts. Tiene la capacidad de “aprender” patrones y estructuras a partir de la retroalimentación y crear contenido similar a los datos de entrenamiento (Sánchez y Carbajal, 2023, p. 72). Como puede observarse, la IAG es solo una parte de la IA que depende, en gran medida, del componente humano, tanto para saber qué hacer como para tener materia prima con qué dar respuesta a las solicitudes.

Hasta este punto no habría debate en cuanto al uso de la IA o la IAG en el entorno escolar, siendo ambas herramientas a disposición del ser humano. La disyuntiva comienza en el “qué se hace con estos recursos”. Utilicemos de ejemplo la célebre novela de Mary Shelley, Frankenstein o el moderno Prometeo. En ésta el doctor Víctor Frankenstein desafía los límites de la ciencia y crea una criatura que escapa de su control. En el éxtasis de su proceso creativo el protagonista jamás se cuestiona el “para qué” de su trabajo debido a que se encuentra obnubilado por su afán de crear vida, lo cual lo conduce a su autodestrucción. En el subtexto de la novela está claro que la motivación de Frankenstein son las ideas de “poder” y “querer” (lo hago porque puedo y quiero) sin pensar en el para qué.

Foto: Xavier Martínez

Regresando nuestra atención a la IAG en el contexto áulico, analicemos el caso de OpenAI y ChatGPT. Ésta última es una de las aplicaciones más utilizadas en la actualidad, a través de ella es posible realizar procesamiento de lenguaje natural, traducción y generación automática de textos. Sus siglas GPT significan: Generativo: predice la siguiente palabra; Pre-entrenado: entrenado previamente con grandes volúmenes de datos; Transformador: codificador-decodificador basado en redes neurales (Sánchez y Carbajal, 2023, p. 72). Una de sus principales “virtudes” es que su modelo programático de características dialógicas le permite nutrirse de la información que el usuario le comparte en sus prompts, lo que da la apariencia de que produce respuestas inteligentes por sus cualidades predictivas, sin embargo, dependen de la información almacenada en Internet, lugar donde pululan las fake news, las falacias, teorías conspiranóicas, publicidad engañosa, tergiversación de ideas y, por supuesto, el plagio.

De este modo, dentro del espacio educativo, en el caso del CCH, se conforman una serie de cuestionamientos, el principal justamente es el tema del plagio, debido a que el alumnado puede falsear sus tareas por medio de una IAG como ChatGPT. También se problematiza el aspecto formativo, como la configuración de actitudes y hábitos de dependencia a la IAG que obstruye el desarrollo cognitivo de los jóvenes, trayendo consigo otras consecuencias como relajar su percepción respecto a delitos y vicios: el robo, la mentira, la deshonestidad, la usurpación, entre otros. Afortunadamente el ajuste a los nuevos programas incluye el eje transversal de la formación para la ciudadanía, el cual, bien implementado, puede aminorar los riesgos que conlleva el uso de las IAG.

La formación ciudadana y el uso de las IAG

Respecto a este asunto queremos ser muy claros. Integrar la formación ciudadana a los aprendizajes de los programas no solo se trata de que alumnado y profesorado utilicen “correctamente” las IAG, sino que desarrollen su propia capacidad cognitiva, ética e intelectual a tal punto que la mera existencia de estas tecnologías se vuelva irrelevante para lograr el propósito esencial de la educación: enseñar y aprender. En pocas palabras, la idea principal es prevenir a partir de la restricción y cuestionamiento de su existencia, de modo que no se convierta en una necesidad instrumentarlas solo por presión social o seguir las tendencias de moda.

De acuerdo con el Documento de Trabajo Núcleo de Conocimientos y Formación Básicos que debe proporcionar el Bachillerato de la UNAM en su sección Formación Ciudadana se especifica que:

La formación ciudadana debe entenderse como la adquisición de conocimientos, el desarrollo de habilidades y la incorporación de valores que permitan al estudiante participar, incidir y mejorar la vida de su grupo, su comunidad y su país. Esta formación implica, además, desarrollar su capacidad para la reflexión y el cuestionamiento. (UNAM, 2000, p. XI-1)

Respecto al último punto de la cita anterior, el uso de la IAG debe incluir preguntas importantes como: ¿lo necesitamos?, ¿qué consecuencias puede haber?, ¿a quiénes beneficia de verdad?, ¿estamos haciendo un daño a la naturaleza y a la vida en nombre del progreso? La formación ciudadana no solo consiste en pretender “hacer buen uso” de la IAG, sino que involucra la reflexión profunda de si es necesaria su existencia y, por ende, su uso en la escuela.

Tomemos como ejemplos dos problemáticas: el plagio y la crisis hídrica. En cuanto al primer asunto, de acuerdo con Camilo Ayala Ochoa, historiador y experto en derechos de autor: “Quien comete un plagio de ideas no da crédito a su autor o autores, perpetra un timo. Debemos recordar que el derecho de autor no protege ideas, que éstas se pueden usar, pero el pudor intelectual dicta que debemos señalar su procedencia” (2023, p. 26). Sin embargo, casi ninguna IAG menciona las fuentes de información, o solo cuando se le solicita y en muchos casos con errores e imprecisiones.

Por otro lado, se ha demostrado científicamente que herramientas como ChatGPT tienen un costo ambiental significativo. Según la UNAM ésta consume grandes cantidades de agua debido a la infraestructura necesaria para su funcionamiento (Dirección General de Divulgación de la Ciencia de la UNAM en Oliva, 2025). Por su parte, Carlos Coello, investigador del Cinvestav del Instituto Politécnico Nacional corrobora que el abuso de la IAG y ChatGPT es nocivo por el consumo excesivo de energía, su impacto ambiental y efecto en nosotros mismos, por lo que debemos limitar su empleo (Lugo, 2025).

Asimismo, otras cuestiones como los temas de seguridad, privacidad, confiabilidad, falsa democratización, manipulación informativa… quedan en el tintero para el debate y análisis. No obstante, no todo el panorama es gris, existen algunas IAG que sí son capaces de aportar al proceso formativo del estudiantado, principalmente en el terreno de la investigación, tal es el caso de Research Rabbit.

Integridad académica en el uso de inteligencia artificial generativa de texto: el caso de Research Rabbit

En el ámbito educativo son muchas las interrogantes y dudas que enmarcan la presencia de plataformas con avances significativos en cuanto a la innovación tecnológica, una de ellas es Research Rabbit, la cual empleainteligencia artificial para agilizar el proceso de acopio de literatura hemerográfica de cualquier tema.

Research Rabbit es una plataforma online gratuita ─lanzada en 2021─ cuyo objetivo es localizar artículos en revistas académicas. Para lograr esta tarea utiliza técnicas de aprendizaje automático, pues facilita el acopio de los artículos y aprende de las interacciones y prácticas de búsqueda del usuario para proporcionar sugerencias y recomendaciones; de esta manera, los usuarios generan sus colecciones de documentos electrónicos siguiendo las palabras clave, el título del texto, los nombres de los autores o determinadas pautas en el contenido. Incluso los usuarios pueden compartir sus colecciones, fomentando la colaboración en línea; por lo que es evidente su utilidad en la investigación documental que se elabora en la asignatura de Taller de Lectura, Redacción e Iniciación a la Investigación Documental IV.

Foto: Xavier Martínez

Esta plataforma es considerada una herramienta visual y textual que agiliza el proceso de acopio ante el abundante volumen y flujo de literatura académica que podemos encontrar en Internet. Sabemos que una búsqueda eficiente requiere claridad, sistematización, orden y jerarquía. En este sentido, Research Rabbit ofrece una interfaz intuitiva que simplifica el acopio de artículos académicos, a nivel nacional e internacional, así como la gestión de proyectos para realizar un seguimiento de las publicaciones hemerográficas con bastante eficacia; pero también es necesario enfatizar que las prácticas escolares de búsqueda y sistematización de información deben circunscribirse en un marco de honestidad e integridad académica.

Para Márquez y Melgar, la integridad académica es “un valor central de la educación que implica actuar respetando los principios de honestidad, confianza, equidad y responsabilidad en el aprendizaje, la enseñanza y la investigación, y el respeto por el conocimiento y su desarrollo” (2020, p. 95). En el ámbito educativo del Colegio de Ciencias y Humanidades, las y los profesores tenemos un fuerte compromiso y responsabilidad para promover la integridad académica en las prácticas de escritura de nuestro alumnado. Si observamos con atención, el uso de esta plataforma no solo exige un usuario-estudiante que identifique con claridad la tarea que realizará, que sea capaz de utilizar el modelo instruccional para establecer de manera coherente y jerárquica los respectivos indicadores para que se ejecute la búsqueda, sino jóvenes usuarios con prácticas éticas en la escritura y que den crédito al esfuerzo o trabajo intelectual de otros autores. El alumnado debe comprender que la deshonestidad académica es una práctica fraudulenta que tiene consecuencias legales y administrativas en la Universidad Nacional Autónoma de México, además quien incurre en ella limita su capacidad intelectual para producir ideas propias.

Foto: Xavier Martínez

El documento Integridad académica y plagio afirma que, en el caso de los alumnos de la UNAM, 69% considera que es ‘muy importante’ aprender a citar y usar correctamente la información académica. A la pregunta ¿qué piensan sobre citar al autor de la información que usan para sus trabajos?, el 76% afirma que es difícil porque nadie te enseña bien cómo citar (Márquez y Melgar, 2020, p. III). Estos datos evidencian que siete de cada diez estudiantes de esta casa de estudios valoran positivamente la práctica honesta de citación y el uso de la información académica a través del aparato crítico en un documento; no obstante, ocho de cada diez alumnos consideran “difícil” agregar las citas en los trabajos académicos porque nadie les enseña bien cómo citar, aspecto que representa un foco rojo para las y los docentes de la UNAM, particularmente hace eco en nosotros como impartidores de la asignatura de Taller de Lectura, Redacción e Iniciación a la Investigación Documental I-IV del Colegio de Ciencias y Humanidades.

La responsabilidad, la ética y la integridad académica son valores inherentes en la formación para la ciudadanía, consideramos que la escuela debe participar activamente en el desarrollo de los derechos civiles y sociales1, no solo porque estos se vinculan con el bienestar individual y social del sujeto, sino que contribuyen en la formación de un ser civilizado y respetuoso conforme a los estándares predominantes en la sociedad.

Consideramos que el futuro (bastante próximo, por irónico
que suene) nos depara desafíos que necesitan ser afrontados por docentes universitarios con un espíritu crítico, reflexivo, flexible y propositivo.

Para enriquecer lo anterior, es importante recuperar el concepto educación para la ciudadanía, entendido como el proceso para construir al sujeto, es decir, busca establecer el espíritu bajo el cual estará orientado este proceso para instalarse en el marco democrático. Siguiendo esta concepción, la ciudadanía se configura a partir de un sentido de pertenencia a una comunidad y la visión del individuo, en tanto se erige como sujeto de derechos y obligaciones (Marshall, 1950). Este proceso formativo se fortalece si en el aula promovemos valores y actitudes como el compañerismo y el afán por el saber. En el caso de Research Rabbit se promueve la colaboración entre usuarios al compartir hallazgos hemerográficos y trabajar en proyectos compartidos; sabemos que la dinámica predominante en TLRIID IV es la de trabajo en equipo, por lo que estas herramientas pueden aprovecharse en beneficio de la formación ciudadana del alumnado.

Conclusiones

Este artículo académico realiza una valoración de la formación para la ciudadanía, la sustentabilidad y la innovación tecnológica como ejes transversales en los Programas de Estudio ajustados 2024 de la asignatura de TLRIID IV. Asimismo, reflexiona sobre las potencialidades, oportunidades y retos, particularmente enfatizando el dilema ético de la incorporación de aplicaciones tipo IAG como ChatGPT y sus repercusiones en la formación cívica y actitudinal del alumnado. Se defiende la postura de que la simple existencia de las IAG no justifica ni obliga su instrumentación y que se requiere de más espacios para la discusión acerca del tema para valorar qué herramientas deberíamos conocer y apropiarnos de sus servicios.

Foto: Xavier Martínez

Por otro lado, es evidente que Research Rabbit es una herramienta eficiente para la asignatura de TLRIID IV porque acelera y facilita la búsqueda y sistematización de información, pues la plataforma realiza una gestión automatizada y personalizada de la búsqueda de artículos académicos, además de ser una interfaz intuitiva e interactiva para la localización de referencias y textos. Es una página de uso gratuito, así el usuario desde su cuenta personal puede acceder a recursos como alertas y actualizaciones respecto a los temas o campos de interés que el mismo usuario ha registrado a través de las búsquedas realizadas y los proyectos creados.

Consideramos que el futuro (bastante próximo, por irónico que suene) nos depara desafíos que necesitan ser afrontados por docentes universitarios con un espíritu crítico, reflexivo, flexible y propositivo. Las y los docentes nos estamos acercando a la comprensión de los ejes transversales, a través de la revisión de literatura especializada, cursos de formación que ofrecen respuestas a las inquietudes que surgen y, sobre todo, nos ayudan a tomar una postura responsable y creativa en la implementación de la igualdad de género, formación para la ciudadanía, sustentabilidad e innovación tecnológica en el proceso de enseñanza y aprendizaje.

Foto: Xavier Martínez
Fuentes de consulta
  1. Ayala, C. (2022). Letras impostoras. Reflexiones sobre el plagio. Universidad Autónoma de Aguascalientes. https://doi.org/10.33064/UAA/978-607-8909-07-0
  2. Bosada, M. (s.f.). IA en la educación: oportunidades y retos. Educaweb. https://www.educaweb.com/noticia/2023/01/24/ia-educacion-oportunidades-retos-21119/
  3. CAB-UNAM. (2000). Formación Ciudadana. En Núcleo de Conocimientos y Formación Básicos que debe proporcionar el Bachillerato de la UNAM [Documento del Trabajo]. Consejo Académico del Bachillerato. https://www.cab.unam.mx/Documentos/NCFBa/formciudadana/formciudadana.pdf
  4. CCH-UNAM. (2023, 28 de julio). Guía para la Revisión y Ajuste de los Programas de Estudio del Colegio de Ciencias y Humanidades 2023-2024. Gaceta CCH. https://www.cch.unam.mx/sites/default/files/Rev_guia_revision_ajuste.pdf
  5. Criado, M. A. (2025, 31 de marzo). Una mujer consigue ‘hablar’ en tiempo real, tras 20 años de silencio, al conectar su cerebro a una máquina. El País. https://elpais.com/ciencia/2025-03-31/una-mujer-consigue-hablar-en-tiempo-real-tras-20-anos-de-silencio-al-conectar-su-cerebro-a-una-maquina.html
  6. de la Cruz, J. M. y Dormido, S. (1989). Inteligencia artificial pasado, presente y futuro. Aldaba: revista del Centro Asociado a la UNED de Melilla. 14. pp. 9-22. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=1980249
  7. Iberdrola. (2025). Historia de la inteligencia artificial. La inteligencia artificial: nacimiento, aplicaciones y tendencias de futuro. Iberdrola. https://acortar.link/fu0W7h
  8. Lugo, M. G. (2025, 13 de marzo). Ignoramos el impacto que genera la IA en el consumo de energía. Gaceta UNAM. https://www.gaceta.unam.mx/ignoramos-el-impacto-que-genera-la-ia-en-el-consumo-de-energia/
  9. Márquez D. y Melgar P. (2020). Integridad académica y plagio. Colección Defensoría de los Derechos Universitarios, Universidad Nacional Autónoma de México, Defensoría de los Derechos Universitarios.
  10. Marshall, T. (1949). Ciudadanía y Clase Social (conferencia). Recuperado en Reis, 297-344. Ciudadanía y clase social conferencia – Búsqueda (bing.com)
  11. Marshall, T. y Bottomore, T. (1998). Ciudadanía y Clase Social, Alianza.
  12. Oliva, A. (2025, 26 de marzo). ¿Por qué la IA gasta agua?; UNAM responde. El Universal. https://www.eluniversal.com.mx/tendencias/por-que-la-ia-gasta-agua-unam-responde/
  13. Sánchez, M., y Carbajal, E. (2023). La inteligencia artificial generativa y la educación universitaria: ¿Salió el genio de la lámpara?. Perfiles Educativos, 45(Especial), 70–86. https://doi.org/10.22201/iisue.24486167e.2023.Especial.61692
  14. UNAM. (2023). Recomendaciones para el uso de Inteligencia Artificial Generativa en la docencia. UNAM. https://cuaed.unam.mx/descargas/recomendaciones-uso-iagen-docencia-unam-2023.pdf

  1. Al respecto es relevante mencionar que Marshall divide la ciudadanía a partir de tres elementos: • Derechos civiles. Son los derechos necesarios para la libertad individual: libertad personal, de expresión, de pensamiento y religión, derecho a la propiedad y a establecer contratos válidos y derecho a la justicia. Las instituciones que garantizan estos derechos son los tribunales de justicia. • Derechos políticos. Son los derechos para participar en el ejercicio del poder político como miembro de un cuerpo investido de autoridad política o como elector de sus miembros. Las instituciones en donde se manifiestan estos derechos son el parlamento y las juntas de gobierno local. • Derechos sociales. Desde el derecho a la seguridad y a un mínimo de bienestar económico al de compartir plenamente la herencia social y vivir la vida de un ser civilizado conforme a los estándares predominantes en la sociedad. Las instituciones que albergan estos derechos son el sistema educativo y los servicios sociales. Marshall, T. y Bottomore, T. (1998). Ciudadanía y Clase Social, Alianza. ↩︎