El profesor y las plataformas digitales

Marco Iván Rodríguez Nieto

Egresado de la carrera de Historia en la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la UNAM, desde mayo del 2018 con la pre-especialidad en Historiografía y Teoría de la Historia. Profesor en el Centro Educativo Santa Fe desde mayo de 2019 en donde imparte clases a nivel secundaria de Historia del Mundo, Historia de México I y Geografía de México y el Mundo, lugar donde también ha participado en actividades de la Secretaria de Educación Pública, como haber ganado el concurso de ensayo sobre símbolos patrios a nivel zona escolar. Desde noviembre de 2018 es profesor en el Colegio Nacional de Matemáticas, plantel Lindavista.ivan.roni95@gmail.com

Desde hace varios años se escuchaba en las aulas escolares que la tecnología nos atañe, que es algo en lo que profesores, directivos, escuelas y toda la red educativa debía trabajar y debían estar mejor preparados, que las clases se debían volver más dinámicas, más visuales, mejor adaptadas a los nuevos tiempos, a las capacidades e inteligencias de los estudiantes más jóvenes; desde varios puntos, opiniones, y perspectivas se escuchaban esas afirmaciones, pero se veían muy lejanas.

El pasado marzo de 2020, en nuestro país la lejanía en el tiempo yen el espacio de dichos aprendizajes, se acorto, y se volvió algo presente; así como nosotros pasamos lista de asistencia, se nos pasó lista de quien estaba mejor preparado, ahora sí, y sin más postergación, para el reto de las clases remotas, o, mejor dicho, para el reto de la improvisación de clases remotas.

Hace ya varios años había utilizado desde ejemplificar con algún meme las situaciones de la historia Nacional y Universal (que son las clases que imparto) así como recursos visuales para volver más dinámicas la sesiones y los aprendizajes, videos, documentales y películas, de la misma forma que he estado muy interesado en utilizar redes sociales para proyectos más interactivos y que tengan un impacto positivo en la forma en que los jóvenes utilizan sus redes de comunicación e información.

Por poner algunos ejemplos, desde mi experiencia docente; en la materia de Historia, las películas permiten a los jóvenes ubicarse e imaginar una atmosfera y contexto espacio temporal, las imágenes y videos han facilitado la retención de algunos jóvenes en cuanto a los aprendizajes, así como su mayor comprensión respecto a los temas, los documentales les ayudan a empatizar con los hechos vividos y las situaciones de la vida cotidiana, la charla con memes y otros recursos gráficos utilizados en redes sociales me han permitido anclar los sucesos del pasado con los hechos que ellos experimentan en el presente y por tanto volverlas significativas, por mencionar algunos.

Sin embargo, existen personas que no están familiarizadas del todo, con el uso y dimensión de las nuevas redes de comunicación digital, así como que tampoco reconocen que la forma en la que interactúan adultos y jóvenes con las redes sociales y los medios de comunicación es distinta (Naval y Sádaba, 2005) y somos a final del día los más adultos quienes regulamos su uso en las escuelas.

En el caso de algunos adultos consideran que las redes sociales no forman parte de la realidad y que son más bien medios de entretenimiento alejados de sus vidas reales, como si en ellas se desarrollaran vidas alternativas, separadas del medio físico, en cambio para los más jóvenes las consideran parte de su vida cotidiana, un medio de expresión, donde tejen redes de amistad e interacción casi tan importantes o más importantes que las que tienen en el mundo físico.

Ante el deseo imposible de independencia del hogar, que en muchos casos acucia a los adolescentes, la habitación se convierte en el único territorio privado posible donde la televisión, la música y el ordenador compiten y comparten la atención de los jóvenes. El acceso a Internet y el teléfono móvil se convierten en medios para mantener los vínculos con sus amigos en la distancia y la soledad de su cuarto […] Los jóvenes utilizan el contenido de los medios para reafirmar o argumentar sus opiniones e ideas, como parte de su proceso de socialización y para desarrollar su sentido de pertenencia: en muchos casos este contenido vehicula las conversaciones de los grupos juveniles. (Naval y Sádaba, 2005, p.13)

Vinculando lo anterior, para varios adultos, el ciberbullying se termina con que los jóvenes se desconecten de redes sociales, pero, para ellos esa solución está muy alejada de su realidad, algo parecido es lo que sucede cuando los colegios invisibilizan las redes, el uso de teléfonos, otras tecnologías y medios de expresión como los memes, infografías, videos y fingen que por ello ya no existen en la realidad, en lugar de utilizarlos como un medio con el cual podemos hacer significativo, digerible y amigable el conocimiento.

Por mencionar alguna dificultad que esto representa en lo académico, en algún momento había tenido la idea de realizar un proyecto donde los jóvenes hicieran un perfil de Facebook o Twitter donde escribieran frases y realizaran publicaciones como si fueran un personaje histórico, como si hubieran tenido redes sociales en la época en que ellos vivieron, de modo que los jóvenes interactuaran entre ellos utilizando esos recursos, y lo aprendido sobre dichos personajes en la materia, todo lo anterior inspirado en un proyecto similar realizaba un profesor de la facultad en la carrera de Letras Hispánicas, Luis Alfonso Romero Gámez y que valdría la pena aclarar a dedicado parte de su investigación y estudio a el uso de recursos digitales para la enseñanza (Briñas, Suárez y Romero, 2013, pp.439-447).

Sin embargo, la realización del mencionado proyecto, la realización de “memes históricos” como trabajo escolar, así como el uso de otros recursos digitales me han sido negados en diversas ocasiones.

Tampoco lo anterior es una culpa completa de parte de las instituciones académicas, quienes en su mayoría buscan simplemente protección para sí mismas y su personal, de las situaciones legales con padres de familia, los problemas de imagen, la mejora en las relaciones sociales entre alumnos y alumnos, alumnos y profesores, profesores y padres de familia, los problemas de acoso y otras situaciones de convivencia, que hemos visto suceder en nuestra sociedad y en el mundo, lo cual representa simplemente la protección de su comunidad en general y evitar problemas, que puedan afectar el desarrollo de su vida cotidiana y que claramente no pueden ser reguladas del todo por las instituciones, agregaría además el nivel educativo en el que personalmente doy clase como factor importante en las presentes negativas.

Desde mi punto de vista, debería haber una mayor apertura, conversación y debate sobre estos temas con las comunidades académicas, con ayuda de psicólogos educativos, pedagogos, investigadores de la educación, padres de familia, alumnos, docentes, pero también con expertos en tecnología, redes sociales, medios de comunicación, quienes, no dudo, ya realicen investigación, pero que quizá debería ser difundida, en talleres, platicas y juntas con toda la comunidad escolar.

Pero lo más importante es la reflexión en medio de una pandemia global; el alejamiento por parte de la educación y los medios de comunicación ha sido un comportamiento clásico; clásico era que nuestros profesores nos hablaran mal de la televisión, y en su momento quizá eso fue lo correcto, pero el desconocimiento total o parcial de las formas en que interactúan, se relacionan y se entretienen nuestros jóvenes, puede significar su nula significación de los conocimientos vistos en clase, como si la escuela y el mundo en el que se desarrollan fueran distintos o estuvieran separados, ahí somos nosotros como sus profesores e instituciones educativas quienes nos negamos cambiar, pensando que solo ellos, los jóvenes deben comprender nuestros códigos.

Tratar de hacer más ameno y significativo el aprendizaje no le quita la seriedad a las ciencias que representamos como difusores del conocimiento, la difusión y la educación no son ramas completamente separadas, y cada uno de nosotros como docentes somos difusores frente a nuestros grupos: La presente pandemia trajo consigo no solamente la desgracia, calamidad y encierro, sino la posibilidad de desenvolvernos en medios en los que nos renegamos por años a desarrollarnos, no por capacidades, sino por comodidad, la comodidad de no aprender.

Entender y comprender la clase de medios audiovisuales, páginas de internet, redes sociales, que ven nuestros jóvenes, así como, entender las nuevas formas de ocio que existen en la era digital (Viñals, 2013, pp.164-165) nos ayuda a ser más empáticos con ellos, a comprender sus códigos, y nos permite ayudarles a discernir mejor entre información, veras, de calidad y buenos contenidos, de aquellas de las no las obtienen.

Durante la presente pandemia nosotros tuvimos que aprender a usar nuevas plataformas, a preparar clases digitales, la diferencia entre los recursos presenciales y los digitales, la dinámica de las sesiones, la intromisión a la privacidad del hogar propio y el ajeno, la interacción entre los individuos de las clases y el constante cuestionamiento sobre la calidad de la enseñanza en esta situación, nos ponen a nosotros ahora más cerca que nunca de los medios en el que nuestros chicos se desenvuelven, somos nosotros quienes estamos aprendiendo nuevas formas, nuevas maneras, quizá desde esta perspectiva sea más fácil comprender, donde no nos entendemos, y cómo entendernos mejor.

Alguna vez en una conferencia magistral un investigador dijo “yo me siento más tranquilo sabiendo que un historiador está dando clases de historia a alguien que no lo es” de la misma forma yo quisiera que las personas que proporcionan la información de páginas, suben videos a diversas plataformas, escriben blogs, twits, historias, tiktoks, estados, y que generan interés en nuestros jóvenes, tuvieran la mejor crítica en la información que comparten y producen, sin embargo, ellos tampoco tienen esa obligación, ni su finalidad es la educación, al igual que la televisión hace años, su fin es el entretenimiento.

Tampoco esto es una invitación a que los profesores nos volvamos “youtubers” o “Influencers” pero sí a que, en estos meses de confinamiento y clases remotas, busquemos las mejores herramientas para volver significativa la educación a distancia, utilicemos nuevos recursos, nuevas plataformas, nuevos medios, y para que aprendamos a convivir y a recibir la información de donde la obtienen nuestros alumnos, de esta forma poder ayudarlos y comprenderlos.

De la misma forma enriquecer la educación presencial con estos, medios, plataformas, métodos y técnicas, Así mismo, tengamos un momento de reflexión para volvernos más empáticos, con la forma en la que los jóvenes obtienen información y aprenden, lejos de las aulas, quizá sea fundamental verlo hoy más que nunca pues en estos momentos de crisis, todos estamos lejos de las aulas.

Durante la presente pandemia nosotros tuvimos que aprender a usar nuevas plataformas, a preparar clases digitales.

Desde mi trinchera personal durante la pandemia, en la última etapa del ciclo escolar, me determiné construir una serie de materiales audiovisuales en forma de capsula, como si fueran una sesión, un episodio o una clase cada uno, cuyo objetivo era enseñar de forma fácil, seriada y entretenida uno de los temas más complejos del programa escolar, los que corresponden a “la teoría de la historia” la sección donde uno debe enseñar, fuentes, texto, contexto, función de la historia, etc.; y para ello elegí uno de mis temas favoritos, “la narratividad en la historia”.

Lo que en mi mente se veía como una cosa de unas horas se convirtió en una odisea de siete días completos, en los cuales llegué a pensar en desistir, pero que conforme veía más completos los materiales, también me emocionaba y motivaba más, de modo que no lo dejé y concluí de forma satisfactoria.

Había realizado en un primer texto todo el desarrollo del material, desde mi paso por la animación stop motion (Luengo, 2012, p. 6), pasando por realizar dibujos animados (Castro y Sánchez, 1999, pp. 44-45), mi posterior interacción como presentador en los videos, los problemas de grabar, los programas de edición de video, de audio, la evolución de las capsulas, la formación de guiones para las sesiones, la búsqueda de sonidos y música, así como lo que se conoce como la posproducción y el unificar todas esas partes para después subirlo a una plataforma y que los chicos lo pudieran ver he interactuar con los productos, pero, por otro lado, hacia muy larga la redacción y no llegaba a lo sustancial por lo cual solo hago una corta mención de ello en este párrafo.

El trabajo a realizar con el mencionado material era una reflexión escrita de cada uno de los videos, una vez vistos todos y realizadas las reflexiones, tendrían que hacer un ensayo de tres cuartillas donde me explicarían como influían las narraciones en la construcción de la historia, finalmente para retroalimentar la experiencia, les pedí me dieran una breve opinión de los videos.

Por parte de los jóvenes, una vez entregadas sus tareas, recibí muestras de agradecimiento, asombro, felicitaciones, pero quizá lo más importante crítica para el contenido académico y técnico de los videos; en lo académico los chicos me cuestionaban “¿Por qué no fue así de claro en el salón?” “¿Eso lo vimos en clase?” “¿Eso es Historia?” ¿Por qué no vemos cosas así siempre?” En lo técnico preguntaron: “¿Cuánto tarde en grabar?” “¿si lo grabe solo?” “¿si había grabado con mi celular?” “¿Qué programa había usado?” “¿si estaba en YouTube?” ahí fue donde me quedé sin palabras, el asombrado, agradecido, y contento, fui yo, nuestros jóvenes valoran, les emociona e interesa que nosotros sus profesores interactuemos, utilicemos y aparezcamos en los medios digitales.

En fin, el camino es difícil de recorrer y queda un largo viaje, pero con la presente pandemia, se abrió una ventana, con ello el enfoque de lo antes mencionado también se está modificando, veo con mucha alegría a mis compañeros docentes descubrir nuevas plataformas, medios para comunicarse, juegos para sus alumnos y formas de interactuar con ellos, que les facilitan y ayudan a solventar nuevas problemáticas en las clases a distancia.

Con la interacción masiva de profesores en el mundo digital he podido notar conferencias más llenas, interesantes producciones digitales de parte de profesionales, mayor acceso y difusión de talleres, cursos, mayor promoción cultural, apertura de bibliotecas digitales, entre otros cambios que me ponen alegre.

Pero, por otro lado, esto ultimo nos hace apuntar hacia otras grandes problemáticas que seguramente serán tratadas por otros artículos enviados a esta publicación, que me parecen temas muy pertinentes, iniciado por la disponibilidad del internet, de equipos como computadoras, teléfonos, tabletas, con lo cual quedan fuera muchos jóvenes, y eso es inadmisible en un momento en que la sociedad y la educación avanzan a la distancia(Instituto Internacional para la educación superior en América Latina y el Caribe [IESALC] y UNESCO, 2020).

Fuentes de consulta
  1. Briñas Anadón, M.I., Suárez Villamil, L., Romero Gámez, L. A. (14 y 15 de noviembre, 2013). Escenarios de colaboración en Facebook: contextualización de autores del Renacimiento [Texto de conferencia] II Congreso internacional Educación Mediática & Competencia Digital Ludoliteracy, Creación Colectiva Y Aprendizajes, Barcelona, 439-447. https://www.uoc.edu/portal/es/symposia/congresoludoliteracy2013/programa/ACTAS_EDUMED_2013.pdf?fbclid=IwAR31kLW5oop3Ck4wGYs948uUFoVh9M0CpRIGPWUDO8YXK5-guCImBjvFXIw
  2. Castro, K. y Sánchez, J. R. (1999). Dibujos Animados, Animación, Historia Compilación de técnicas de producción, EDICIONES CIESPAL, Colección Intiya (Volumen 39), Segunda Edición, Quito.
  3. Instituto Internacional para la educación superior en América Latina y el Caribe [IESALC] y Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura [UNESCO]. (13 de mayo de 2020). CovID-19 y educación superior: De los efectos inmediatos al día después. Análisis de impactos, respuestas políticas y recomendaciones. http://www.iesalc.unesco.org/wpcontent/uploads/2020/05/ COVID19ES130520.pdf?fbclid=IwR3jLYjDDHSc_ jRBBdhe9hFa9oF 7eWj2669ci-VPYyAfr8l66BCj9rxL1OQ.
  4. Luengo Naranjo, C. (2012) La animación Stop Motion. Técnicas y posibilidades artísticas. Cut-out: Siluetas animadas[Trabajo final de Master, Universidad Politécnica de Valencia, Gandía].
  5. Naval, C. y Sádaba, C. (2005) Introducción: Juventud y medios de comunicación frente a frente. Jóvenes y medios de comunicación. Revista de estudios de juventud, (68), 9-18. https://issuu.com/injuve/docs/revista68_completa_issu
  6. Viñals Blanco, A. (junio, 2013) Las redes sociales virtuales como espacios de ocio digital. Fonseca, Journal of Communication, 6,150-176. https://revistas.usal.es/index.php/2172-9077/article/view/12089/12444