Incorporación de la sostenibilidad dentro de los ejes transversales en el Programa de Química I (2024) (Incorporation of Sustainability as a Cross-Cutting Axis in the Chemistry I Program (2024))

Ivonne Retama Gallardo

Doctora en Medio Ambiente y Desarrollo (IPN), Profesora en las asignaturas de Química I-IV en el CCH Naucalpan, con una antigüedad docente de 21 años.
ivonne.retama@cch.unam.mx

Lucino Raymundo López

Doctor en Educación (CESE), Profesor en las asignaturas de Matemáticas I-IV en el CCH Azcapotzalco, con una antigüedad docente de 18 años.
lucino.raymundo@cch.unam.mx

Resumen: La UNAM integra la sustentabilidad como un tema transversal en sus programas de estudio para abordar la crisis socioambiental actual. Este artículo examina el debate entre los términos “sostenible” y “sustentable” y resalta la importancia de una educación para la sostenibilidad. Se analiza el Programa de Química I (2024), que fomenta una cultura de cuidado ambiental, pensamiento crítico y responsabilidad ética. Finalmente, se identifican desafíos como fortalecer el enfoque interdisciplinario y contextualizar la ciencia en su dimensión histórica y social para promover el desarrollo sostenible.
Palabras clave: Sostenibilidad, Sustentabilidad, Programa de estudio, Química.

Abstract: The UNAM integrates sustainability as a cross-cutting theme in its academic programs to address the current socio-environmental crisis. This article examines the debate between the terms “sustainable” and “sustentable” and highlights the importance of education for sustainability. It analyzes the Chemistry I Program (2024), which promotes a culture of environmental care, critical thinking, and ethical responsibility. Finally, challenges are identified, such as strengthening the interdisciplinary approach and contextualizing science in its historical and social dimensions to promote sustainable development.
Keywords: Sustainability, Study program, Chemistry.

Introducción

La UNAM incorpora la sustentabilidad, como un eje transversal en respuesta a la crisis socioambiental actual. El cambio climático, la pérdida de la biodiversidad, la modificación de los ciclos biogeoquímicos, la contaminación, deforestación y la acidificación de los océanos, entre otros, son procesos relacionados con los cambios sociales y con la dinámica económica global (CUAIEED y CoUS, UNAM, 2022).

Pero ¿qué entendemos por sustentable o por sostenible?, todavía existe la controversia entre estos términos. Para autores como Ramírez, Sánchez y García (2004), la discusión acerca de la utilización del término sostenibilidad o sustentabilidad es considerada una polémica estéril debido a que consideran que el concepto de desarrollo sustentable continuará evolucionando e incluso puede cambiar de denominación. Otro ejemplo es el de Aguirre (2015) quien hace una compilación de artículos donde se utilizan los términos sostenible y sustentable, sin mencionar una distinción entre ellos, pero hay otra corriente como la de Mariño, Flores y Bonilla (2018) cuya postura busca dilucidar lo que consideran una problemática de fondo, en cuanto al uso de los conceptos en cuestión.

En 1973, Maurice Strong utilizó por primera vez el concepto de ecodesarrollo para graficar “una forma de desarrollo económico y social en cuya planificación debe considerarse la variable medio ambiente”. Lo que realmente estaba en juego era la gestión racional de los recursos con el objeto de mejorar el hábitat global del hombre y asegurar una mejor calidad de vida (Estenssoro, 2014) y hacia el año de 1979 las Naciones Unidas (N.U.) sustituyó formalmente el término “ecodesarrollo” por el de “Desarrollo Sostenible”.

En 1987, en el Informe de Brundtland, se definió el término “desarrollo sostenible” como aquel que “es capaz de satisfacer las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (N.U., 1987). Durante la Cumbre de Río en 1992, se reconoció que la integración y el equilibrio de las preocupaciones económicas, sociales y medioambientales requería nuevas percepciones de la forma en que producimos y consumimos, la forma en que vivimos y trabajamos y la forma en que tomamos decisiones (N.U. 1992). Después en Johannesburgo (Sudáfrica, 2002), se establecieron vínculos entre el desarrollo socioeconómico y la protección del ambiente, con énfasis en el desarrollo humano (Barragán, et al., 2010). Finalmente, en 2015, se dio a conocer la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, compuesta por 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Después de definir el término desarrollo sostenible, regresemos al debate entre usar el término sustentable o el de sostenible, para lo cual Mariño, Flores y Bonilla (2018) nos dicen que es altamente improbable establecer un discurso único que reconozca el uso de la sostenibilidad como concepto universal, al referirse a las dimensiones económica, medioambiental y sociocultural, por lo que seguirá siendo frecuente encontrarse con producciones literarias frente a adaptaciones e inadecuadas traducciones del llamado desarrollo sustentable y que partiendo del concepto más ortodoxo de sostenibilidad, el cual considera los aspectos económicos, socioculturales y medioambientales como determinantes para el desarrollo de la humanidad, el término sustentabilidad puede ser aceptado como un criterio complementario, enfocado en la preservación de los ecosistemas, coexistencia del hombre con el medio ambiente natural y el uso racional de los recursos naturales bajo principios de perdurabilidad, que garanticen su permanencia y la consecuente satisfacción de las necesidades de las generaciones venideras. Esto es, proponen el uso de sustentabilidad como un concepto que nutre la sostenibilidad desde su componente medioambiental, mientras coexiste simbióticamente con el sociocultural y particularmente con el económico. En otras palabras, la sustentabilidad está contenida en la sostenibilidad y sólo puede ser homologable con la dimensión medioambiental de la primera.

A partir de lo anterior, en este texto se utiliza el término sostenibilidad para abordar no solo la importancia de fomentar en el estudiantado el cuidado del medio ambiente y el uso racional de los recursos naturales, sino también para comprender sus interrelaciones con el ámbito económico y social para promover un pensamiento crítico que los lleve a asumir una postura responsable al respecto. Cabe señalar que, en el Programa Ajustado de Química I, se utiliza el término de sostenibilidad.

Foto: Alexis Hernández Peña
La educación en el fomento del desarrollo sostenible

En 1957, M. Brennan habló sobre la importancia de abordar en las aulas de clase los temas ambientales para fortalecer la educación para la conservación, entendida como la habilidad que desarrolla el ser humano para reconocer su interdependencia con su entorno y su responsabilidad en el cuidado del medioambiente (Gutiérrez, 2013). Posteriormente, en 1975, se emite el que, oficialmente, es considerado como el documento fundacional de la educación ambiental: la Carta de Belgrado, en ella se expuso que su propósito era mejorar las relaciones de la humanidad con la naturaleza y de las personas entre sí (Márquez et al., 2021).

Foto: ArchivoFotográfico de CCH Sur

El periodo 2005-2014 fue proclamado como el Decenio de la Educación para el Desarrollo Sostenible y luego prorrogado por quince años más con la Agenda 2030, se acordó la reorientación de la educación ambiental hacia la educación para el desarrollo sostenible (EDS). La EDS abarca las cuestiones del medioambiente, pero también las de pobreza, de población, de salud, de seguridad alimentaria, democracia y derechos humanos. No se trata solo de que la educación integre las dimensiones económicas, sociales, culturales y ambientales en los currículos de todas las etapas educativas formales y no formales, sino que debe promover oportunidades para que las personas reexaminen y modifiquen su conducta, sus actitudes, y asuman un comportamiento éticamente responsable. Se debe llevar un saber transversal e interdisciplinario que permita la comprensión de la compleja interdependencia entre los seres humanos y la naturaleza con el fin de armonizar su interacción (Castro-Carpio y Leal-Díaz, 2023).

Foto: Xavier Martínez

La educación, al ser un instrumento para la transformación social puede ayudarnos a construir sociedades más justas, democráticas, participativas y ambientalmente responsables. Su papel como impulsora de conocimientos, innovación, capacidades colaborativas y de análisis, valores y habilidades para conocer, ser y hacer, exige que la educación se mantenga cercana y atenta a los conflictos socioambientales que la humanidad enfrenta (CUAIEED y CoUS, UNAM, 2022).

La EDS abarca las cuestiones del medioambiente, pero también las de pobreza, de población, de salud, de seguridad alimentaria, democracia y derechos humanos.

Integración del concepto de sostenibilidad en el Programa de Química I

El Programa Ajustado de Química I (2024) busca que el estudiantado alcance aprendizajes propios de la disciplina de una forma contextualizada a la par del desarrollo de habilidades y valores que le permitan adquirir una visión integral humanística y científica del mundo que le rodea. A continuación, se realiza un análisis del Programa para reflexionar sobre su contribución en el fomento de una educación para el desarrollo sostenible.

En la Unidad 1. Agua, sustancia indispensable para la vida, se observa que en el A4 se solicita al estudiantado diseñar un experimento de preferencia a microescala considerando la disposición de residuos. En el A7 y A8 también se resalta en la temática y estrategias sugeridas la importancia de disponer de forma adecuada los residuos generados durante las actividades experimentales. El “A13 (H,V) Analiza de forma crítica una problemática relativa al agua, la valora como un recurso indispensable y propone soluciones…”, considera en la temática la problemática de la contaminación y escasez del agua, y la huella hídrica.

En la estrategia sugerida se propone un Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), donde los estudiantes identifiquen un problema de su entorno relacionado con el agua como su escasez y contaminación, y propongan soluciones viables, para concretar sobre la importancia del agua como recurso natural en proceso de agotamiento, valorarla y promover acciones inmediatas para aumentar su disponibilidad y cuidado.

En la Unidad 2. Oxígeno, sustancia activa del aire, se identifica el A4. “(C,H,V). Valora la relación costo-beneficio de las reacciones de combustión al entablar un debate acerca del efecto invernadero y el cambio climático, con respecto a la producción de satisfactores en los que intervienen dichas reacciones (N3).” Se propone en la estrategia sugerida retomar las propiedades de los productos de las reacciones de combustión y su efecto en el ambiente, para que el alumnado contraste los beneficios de las reacciones de combustión para la sociedad, en detrimento del ambiente y proponga algunas medidas para su cuidado y conservación.

Foto: Xavier Martínez

En la estrategia sugerida del “A8. (C,H,V). Comprende los efectos de la lluvia ácida y la acidificación de los océanos…”, se propone un Aprendizaje Basado en la Investigación (ABI), para que el alumnado identifique alguna situación del entorno (lluvia ácida o acidificación de los océanos)  y las relacione con las características de los óxidos no metálicos. En el A12 se solicita que el alumnado muestre su responsabilidad ambiental al manejar y disponer adecuadamente los residuos obtenidos (N2). Para finalizar el  “A14. (C, H, V). Aplica los conocimientos adquiridos durante el curso, para explicar cómo las actividades cotidianas repercuten en la modificación del ambiente y propone acciones en la conservación de este (N3).” Considera en la temática la huella de carbono, la observación de situaciones del entorno, la identificación y delimitación de problemáticas, la propuesta de soluciones de forma fundamentada, la conciencia crítica de los efectos de las acciones humanas en el ambiente. En la estrategia sugerida propone el análisis de la huella hídrica o de carbono y propuestas para disminuirla, así como dirigir al estudiantado a percibir cómo los aprendizajes adquiridos durante el curso le ayudan a explicar las causas del deterioro ambiental (agua y aire).

Análisis. El A4, A7 y A8 de la Unidad 1 y el A12 de la Unidad 2, buscan prevenir y minimizar la generación de residuos, considerando el principio de la química verde de la prevención.

Foto: Archivo Fotográfico de Dirección General de CCH

Los últimos aprendizajes de cada unidad A13 de la Unidad 1 y el A14 de la Unidad 2, atienden a que el estudiantado genere conciencia para abordar problemáticas como el cuidado del medio ambiente y la preservación de los recursos naturales. En estos aprendizajes se solicita que los estudiantes observen su entorno y propongan soluciones, brindando la oportunidad para percibir las interrelaciones de los problemas ambientales con los sociales y económicos, y la importancia del desarrollo de estilos de vida más sostenibles. Se promueve el aprendizaje significativo, donde se puede trascender el aprendizaje en el aula a los sectores sociales, organizaciones y comunitarios. Al igual que en los A13 y A14, el A8 de la Unidad 2 propone que el estudiantado identifique una situación del entorno, en este caso lluvia ácida o acidificación de los océanos, y comprenda sus efectos, a lo cual se recomienda que en este aprendizaje se profundice sobre las consecuencias económicas y sociales además de las ambientales que tienen la lluvia ácida y la acidificación de los océanos como el impacto que tiene en la pesca, el turismo y los conflictos por el aprovechamiento de los recursos, entre otros.

En el A4 de la Unidad 2, al solicitar que el estudiantado valore la relación costo-beneficio de las reacciones de combustión y su contribución al efecto invernadero y cambio climático, se puede observar con mayor claridad el aporte de la química para la satisfacción de necesidades y las relaciones entre el ámbito económico, y ambiental, para generar conciencia de las acciones que se pueden realizar para llegar un desarrollo más sostenible.

Retos. En el Programa, al describir la relación de la Química con las materias de otras Áreas Académicas, en específico el Área Histórico-Social, se menciona que se realizará “a través del conocimiento de los momentos históricos y sociales en los que se han construido los avances científicos y tecnológicos, así como las repercusiones económicas y ambientales que han traído consigo…” lo anterior no se visualiza en la carta descriptiva del Programa, se considera como un reto el contextualizar los avances científicos dentro del momento histórico y social en el que se llevan a cabo, lo que ayudará a comprender la relación de la Ciencia, Tecnología, Sociedad y Ambiente.

Con respecto a las actividades experimentales es conveniente aplicar en la medida de lo posible los principios de la química verde para fomentar la sostenibilidad.

Otra área de oportunidad es el fomento del trabajo multidisciplinario e interdisciplinario para que el estudiantado perciba la necesidad de la ayuda de distintas disciplinas para la resolución de problemas complejos reales como son los medioambientales.

Conclusión. El Programa de Química I (2024), a través de sus aprendizajes, temáticas y estrategias sugeridas, contribuye a que el estudiantado adquiera una cultura del cuidado del medio ambiente. El profesor, en concordancia con los aprendizajes debe orientar las actividades de enseñanza-aprendizaje para que el estudiantado visualice la relación entre la parte ambiental, social y económica de las problemáticas en torno a la preservación de los recursos naturales, y a su vez su relación con problemas de salud y pobreza, entre otros, que genere un pensamiento crítico que promueva un comportamiento éticamente responsable, que favorezca el desarrollo sostenible.

Fuentes de consulta
  1. Aguirre, P. (2015). Sustentabilidad: Principios y prácticas. https://repositorio.utn.edu.ec/bitstream/123456789/4494/1/libro%20sustentabilidad%20Vol_1.pdf
  2. Barragán, H. (2010). Desarrollo, salud humana y amenazas ambientales. La crisis de la sustentabilidad. https://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/26595/Barrag%E1n++Desarrollo+humano.pdf;jsessionid=1CB1E5959C94FBC9E0B5BDDBC64ED156?sequence=1
  3. Castro-Carpio, A y Leal-Díaz, D. (2023). ¿Educación ambiental o educación para el desarrollo sostenible? El sentido ético de la educación ambiental. Revista Kawsaypacha, No. 11. http://www.scielo.org.pe/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2709-36892023000100007
  4. CCH, UNAM (2024). Programas de estudio 2024 Área de Ciencias Experimentales Química I-IV. https://www.cch.unam.mx/sites/default/files/programas2024/QUIMICA_I_IV_.pdf
  5. CUAIEED, COUS, UNAM (2022). Cómo incorporar la sustentabilidad en los planes y programas de estudio de la UNAM. https://cuaed.unam.mx/descargas/Como_incorporar_la_sustentabilidad.pdf
  6. Estenssoro, F. (2015). El ecodesarrollo como concepto precursor del Desarrollo sustentable y su influencia en América Latina. https://scielo.conicyt.cl/pdf/universum/v30n1/art_06.pdf
  7. Gutiérrez, J. M. (2013). De rerum natura: Hitos para otra historia de la educación ambiental. Bubok.
  8. Mariño, J., Flores, S., Bonilla, J. (2018). Sostenibilidad versus Sustentabilidad. Revista de Ciencias Humanas y Sociales. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7341418
  9. Márquez, D., Hernández, A., Márquez, L. y Casas, M. (2021). La educación ambiental: evolución conceptual y metodológica hacia los objetivos del desarrollo sostenible. Revista Universidad y Sociedad, 13(2).
  10. Mayo, D., Bocardi, A. y Rendón, R. (2023). Educación y sustentabilidad: Hacia un futuro sostenible. Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales y Humanidades. https://latam.redilat.org/index.php/lt/article/view/1422
  11. Naciones Unidas (1987). Desarrollo y cooperación económica internacional: Medio ambiente. https://www.ecominga.uqam.ca/PDF/BIBLIOGRAPHIE/GUIDE_LECTURE_1/CMMAD-Informe-Comision-Brundtland-sobre-Medio-Ambiente-Desarrollo.pdf
  12. Naciones Unidas (1992). Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, Río de Janeiro, Brasil, 3 a 14 de junio de 1992. https://www.un.org/es/conferences/environment/rio1992
  13. Ramírez, T., Sánchez, N. y García, C. (2004). El Desarrollo Sustentable: Interpretación y Análisis. Nueva Época. 6(21).