Ernesto Ermar Coronel Pereyra
Lic. en Ciencias Políticas y Admón. Pública, Mtro. en Estudios Políticos y Sociales, Dr. en Ciencias Políticas y Sociales, grados otorgados por la Universidad Nacional Autónoma de México y obtenidos con mención honorifica. Profesor de Historia de México y Ciencias Políticas y Sociales en el Colegio de Ciencias y Humanidades, Plantel Vallejo. La línea de investigación es el estudio de la expresión política en el cine y la fotografía. Artículos publicados en revistas y libros de la UNAM, impartición de cursos para profesores y presentación de ponencias en congresos nacionales e internacionales. Cuenta con 11 años de antigüedad docente, adscrito al CCH Plantel Vallejo.
ernestoermar.coronel@cch.unam.mx
Resumen: En las siguientes líneas se ofrece un esbozo sobre la posibilidad de emplear el análisis del filme como recurso didáctico en la enseñanza de la Historia, a partir de bosquejar qué es y cómo podríamos utilizarlo en nuestra docencia. Se parte del supuesto de que algunas películas cuentan narrativas historiográficas, es decir, son representaciones de aspectos de realidad que establecen vínculos sensibles entre los hechos y las representaciones históricas, de ahí que sea viable emplearlas como recursos pedagógicos en la instrucción de esta disciplina.
Palabras clave: Cine, Didáctica, Análisis del filme.
Abstract: In the following lines an outline is offered on the possibility of using the analysis of the film as a didactic resource in the teaching of History, starting from outlining what it is and how we could use it in our teaching. It assumes that some films tell historiographic narratives, that is, they are representations of aspects of reality that establish sensitive links between the facts and the historical representations, hence it is viable to use them as pedagogical resources in the instruction of this discipline.
Keywords: Cinema, Didactics, Film analysis.
Es común que los profesores de Historia exhibamos películas de ficción y documentales para ilustrar, contextualizar y explicar los temas que tratamos en el aula, por lo que la proyección de filmes con fines didácticos es quizá una de las prácticas más asentadas en nuestra labor docente, aunque pocas veces la sometemos a un examen detenido, riguroso y concienzudo. He aquí la necesidad de analizar a detalle la posibilidad que tiene el cine para emplearlo como un recurso didáctico más, explorando su potencial genuino para provocar debates acerca de las realidades sociales, políticas, económicas, ideológicas e históricas representadas en las películas.
Existe un interés por discutir alrededor de cómo utilizamos con nuestros alumnos el cine como herramienta explicativa y reflexiva en el aprendizaje de los acontecimientos históricos. En otras palabras, se trata de explorar los límites del cine como una herramienta que puede ser muy útil en estos tiempos donde la imagen en movimiento tiene gran impacto cognitivo y emocional en los jóvenes a los que servimos en las aulas, lo cual constituye un área de oportunidad para emplear estos recursos audiovisuales.

Para Jaques Rancière el cine es una multitud de cosas, no es solamente un arte y un lenguaje, también es un mundo que se traduce en las propias películas. Una de las posibilidades del cine es filmar un acontecimiento realista con recursos artísticos de la cinematografía (formas fílmicas), por lo que este arte es una manifestación que revela múltiples formas de cómo se da sentido al mundo y se esculpe en él aquello que podemos ver y lo que podemos pensar. El cine cuenta historias ficcionales de personajes en un mundo compuesto de situaciones, lugares y contextos específicos a través de imágenes en movimiento. Las películas son aspectos ficcionales de representación de realidad, donde la ficción es un modelo de racionalidad de lo posible (Rancière, 2012).
Dicho esto, se puede aventurar que la relación entre el cine y la Historia está en que hay películas que se sitúan en escenarios históricos y son narraciones ficcionales de un aspecto de la realidad, convirtiéndolas en documentos históricos pero también instrumentos políticos e ideológicos. Lo que abre una ventana que permite visualizar un interés por reflejar lo acontecido en el cine, por medio de la reflexión y revisión del cambio político y social, contribuyendo así a la construcción de la memoria histórica. Sin embargo, no hay que dejar de lado que el cine, cuando narra lo sucedido, se mueve entre dos extremos; puede dar a conocer lo que pasó, pero tambien tiene la posibilidad de trivializar el acontecimiento histórico.

Respecto al uso del cine en la enseñanza de la Historia, Ricardo Ibars Fernández y Idoya López Soriano, plantean que el debate sobre el uso de las películas como recurso didáctico en esta disciplina se centra en los siguientes cuestionamientos; ¿hasta qué punto el cine permite entender lo que pasó?, ¿cuál es el valor histórico del cine?, y ¿el cine refleja lo acontecido o lo deforma? Preguntas que a los docentes nos pueden llevar a encontrar el valor pedagógico del cine como herramienta didáctica, asi como a identificar si las películas son documentos o testimonios históricos, o bien si se hace en el filme un uso político e ideológico de la disciplina histórica (Ibars Fernández, R., & López Soriano, I., 2006).
Así las posibilidades didácticas del cine en la enseñanza de lo que pasó pueden ubicarse en que el filme no es la Historia, es manifestación y testimonio de ella, lo que nos puede llevar a tomar las películas como herramientas para conocer lo acontecido, de ahí que los filmes deben entenderse e interpretarse como una manifestación más de un momento histórico. Por lo que es sugerible separar en el argumento de la película los elementos de valor histórico de aquellos dramáticos y estilísticos, además de los elementos históricos en el argumento, en el guion, puesta en escena, montaje y producción. De tal suerte, es necesario reconocer que el cine es una herramienta más para enseñar lo sucedido.
Luis Diaz Simón (2015), nos propone explorar el pasado a través del cine a partir de reconocer que las películas de contenido histórico tienen el potencial para dar a conocer la actuación humana en el pasado, ya que los filmes son fuentes históricas del acontecer de la sociedad en que fueron producidos. Lo cual deriva de que el cine tiene en común con la Historia el relato, por ejemplo, son testimonio de la mentalidad de una época. Por ende una película puede constituirse como una imagen aproximada de lo que pasó, precisando que las películas no son la realidad, pero ofrecen acercamientos a aspectos como lo son los acontecimientos y prácticas culturales.
En este sentido, el empleo del cine como recurso didáctico en la enseñanza de la Historia presenta ciertas ventajas pero tambien desventajas. Entre los beneficios se pueden destacar que las películas ofrecen una visión panorámica de la sociedad sin disgregar los aspectos económicos, sociales, políticos y culturales. Tambien nos permiten acercarnos a los acontecimientos del pasado por medio de aspectos cognitivos y afectivo-emocionales al visibilizar lo que pasó recreando la historia. Con lo que se puede relacionar lo visto con aquello que se estudia en los libros, al hacer comprensibles ideas, conceptos y procesos históricos de difícil asimilación. Además el cine estimula los sentidos acercando al conocimiento no solamente de forma intelectual sino también emocional, al hacer vivir los acontecimientos históricos, lo que da sentido a situaciones y contextos aparentemente ajenos a los estudiosos del pasado.

Por otra parte, las desventajas radican en que en las películas que recrean lo sucedido, algunas veces carecen de reflexión acerca de la cultura audiovisual en la que vivimos. Asimismo en los filmes históricos generalmente hay ausencia de estrategias encaminadas a desarrollar la capacidad de análisis críticos del contenido del filme, porque su intención no es constituirse como recursos didácticos, lo que se refleja en que algunas películas que desarrollan temáticas históricas contienen falsedades, omisiones o errores, asunto derivado de la carga ideológica de los filmes que distorsionan la historia. Problemáticas que se conjuntan con la carencia de métodos claros para utilizar recursos fílmicos en el aula.
Hasta aquí se puede reconocer el por qué la imagen de realidad del cine puede emplearse como recurso didáctico en la enseñanza de la Historia. Al respecto Adolfo Bellido López (1998), indica que la fascinación generada por el cine está en la producción de imágenes en movimiento de la realidad, que recrean el pasado, reproduce el presente y prospecta el futuro. Vivimos en un mundo donde las generaciones más jóvenes reciben fuerte influencia de medios audiovisuales, como las películas, de ahí que podría considerarse al arte cinematográfico como un recurso didáctico suficiente para satisfacer las necesidades de los estudiantes del siglo XXI. Se insiste en que el cine no es reflejo de la realidad ni de la historia, no es lo que pasó, ni lo que pasa ni tampoco lo que pasará, más bien las películas son creaciones artísticas y tienen una carga tanto subjetiva como ideológica.
Por ende, sí se usa el cine como recurso didáctico, se debe orientar a los alumnos a ver los filmes de manera reflexiva y crítica. Las películas o secuencias de ellas, pueden ser útiles para enseñar cómo pudo ser una época o haber ocurrido un acontecimiento histórico, tomando en cuenta que recrean la historia a través de sistemas formales y estilísticos, que posibilita a los filmes ser un recurso valido que apoya en la comprensión del pasado para entender el presente, insistiendo que las películas no necesariamente representan con exactitud científica la Historia. Por decir algo, el aprovechamiento didáctico de un filme puede estar en el trabajar contenidos históricos y detectar errores sobre lo que pasó dentro de la narrativa cinematográfica.
Entonces, ¿cómo y para qué orientar a los estudiantes a que vean cine de manera reflexiva y crítica como parte de la enseñanza de la Historia?, ¿cómo el arte cinematográfico puede potenciar las posibilidades de un aprendizaje significativo en el estudiante de ésta diciplina?, y ¿cuál sería una estrategia para emplear las películas como recurso didáctico útil en la labor docente del historiador? La táctica que en este escrito se propone para trabajar el cine en la enseñanza de lo que pasó, es el análisis del filme, que puede ser una estrategia para encontrar en algunas películas representaciones de aspectos de realidad que establecen vínculos sensibles y cognitivos entre los hechos y las representaciones de lo que pasó y sus implicaciones presentes.
Es necesario puntualizar que analizar una película por medio de la interpretación como ejercicio de pensamiento y empleando como filtro teórico el conocimiento histórico, significa desentrañar los vínculos entre Historia y cine, en el contenido de una película. Para ello, debe tomarse en cuenta la narrativa y los elementos técnicos que construyen su poder comunicativo visible; principalmente, gracias al juego de expresiones y acciones que conlleva a la búsqueda de explicación del sentido que va más allá de lo obvio y desentrañar los acontecimientos, tiempos, lugares y circunstancias que constituyen el pasado.

Para comprender y aprehender el sentido histórico de un filme, se parte del supuesto de que el significado se construye con lenguajes, que en una película son símbolos, transmitidos por mensajes que aluden y remiten a significados, los cuales entrañan la conjunción de los contrarios, entiéndase, lo concreto y lo difuso, lo consciente y lo inconsciente, lo racional y lo irracional. En una película pueden existir correlaciones entre la relación cine e historia que logran manifestar la reciprocidad entre el eje del mundo y el acontecer de sus elementos que responden a una multiplicidad de comprensiones y, por ende, de interpretaciones. Los filmes seducen a los espectadores al ejercer el poder de la palabra, con la que crea ligazones para expresar, explicar y exponer una parte del mundo que habitamos.
La estrategia analítica interpretativa confiere visibilidad a las realidades propuestas por un filme. Lo cierto es que la técnica de interpretación hace visibles los objetos y sujetos que permanecían ocultos a primera vista. Por eso la capacidad histórica de la interpretación está en su fuerza disruptiva, sísmica y regeneradora, que desvela lo no visto en lo visible. Cierto, la interpretación de escenas fílmicas nos hace reflexionar en torno a lo que permanecía excluido, invitándonos a construir significaciones nuevas y posibles. Desde esta perspectiva logramos pensar y repensar el mundo sensible que se forma y se reforma constantemente, ya que el arte no sólo expresa la realidad de la que es parte, también descubre otros mundos. El resultado es que el espectador participa en la discusión para construir y reconstruir la memoria histórica que es puesta en tela de juicio.
El cine es una obra abierta que tiene infinidad de significados y posibilidades. Una de ellas es la oportunidad de dialogar, cambiando los espacios de la percepción y el pensamiento. El arte cinematográfico puede recurrir a la Historia para apelar a transgredir y reconstruir sensibilidades; recorre caminos que expresan un decir y un ver, un hacer y un comprender; construye puentes que conectan con una política de reclamo, con una legitimidad sobre la palabra. La experiencia cinematográfica visibiliza lo imperceptible de lo común y sacude las estructuras de lo sensible; rompe la normalidad y propone la existencia de mejores mundos posibles para vivir en comunidad.
Para aclarar lo dicho hasta aquí, ¿qué se entiende por análisis del filme?, ¿qué se propone analizar exactamente en una película de contenido histórico?, ¿cuál es el procedimiento de la estrategia analítica para interpretar, desde la Historia, los filmes? Imanol Zumalde, señala que el análisis fílmico es un sincretismo entre un objeto (filme), un enfoque (lo que el analista pretende saber sobre esa película) y un instrumento (herramienta teórica, conceptual y metodológica). En palabras de este autor:
Una película (como cualquier otro discurso) es un pozo semántico sin fondo; el objeto del análisis fílmico, muy al contrario, es un escollo intelectual singular que cobra virtualidad en una configuración precisa de imágenes y sonidos cuando es explorada con el prisma conceptual de una metodología… El análisis fílmico, o es parcial o no es nada (inteligible). El análisis supone, en definitiva, una intervención fría, reflexiva y pausada inasequible a la inmediatez y la urgencia consustanciales a la crítica. Hablamos de una reflexión destilada con su debido tiempo que propone una hipótesis sobre el funcionamiento de los mecanismos internos de un filme (Zumalde, 2011, pág. 21).
En efecto, el sincretismo consiste en conjuntar y armonizar elementos que aparentemente no tienen coherencia sustancial para fusionarlos y asimilarlos. El análisis del filme es, pues, la conciliación entre una película, un enfoque (lo que se quiere saber) y un instrumento (herramienta teórica, conceptual y metodológica), con el objetivo de inspeccionar, separando sus partes, una obra audiovisual. Este procedimiento facilita la examinación de un aspecto específico de conocimiento de una película. Para ello, se revisan una o varias de sus secuencias. En pocas palabras, es la aplicación de una estrategia analítica que visibiliza características que solamente sería posible apreciar a través del filtro teórico desde el que se observa el filme.

Para hacer asequible el análisis en cada película, se sugiere trabajar cada una en particular, construyendo su estudio a partir de una pregunta y un argumento central que se sustenta en la obra fílmica. La intención en cada una de ellas es construir una interpretación histórica a través de la categoría, acontecimiento, tiempo, lugar y circunstancia histórica que constituyen el pasado que se está estudiando. Analizar una película implica hablar desde ella misma, empleando recursos, procedimientos y categorías, que permitan construir una estrategia analítica pertinente. La lectura debe hacerse desde reflexiones teóricas, de tal suerte que se posibilite la utilización de conceptos operativos, por ejemplo, el tiempo histórico, la memoria histórica u otras consideraciones conceptuales.
Se propone que el analista de una película revalorice su sentido, realizando una tarea de identificación, interpretación, explicación y argumentación, desde un saber del que se está hablando, en este caso, la Historia. Por ello, el saber a partir del cual se construye el marco conceptual para analizar los filmes históricos, proviene de la interrelación entre las teorías cinematográfica e histórica, siendo la película el principio de acercamiento al análisis por medio de recursos de citación del filme, como lo puede ser la descripción de secuencias. Es fundamental apoyarse en el conocimiento histórico para el análisis fílmico, asi como de la significación emotiva, intelectiva, lógica y racional de una película, mediante su resignificación, esgrimiendo así una interpretación de cómo se expone lo que pasó.
La validez del análisis deriva de la calidad del filtro de interpretación que se construye, el cual no nos acerca a la verdad absoluta, pero sí permite acceder a datos de contenido de realidad que están en el filme y que pueden referenciarse. Lo cierto es que, gracias a este proceder, nos acercamos a las imágenes y sonidos de la obra que abren puertas a la interpretación. Desde luego ésta no debe ser arbitraria y, en cambio, debe tener un sustento metodológico que arroje luz a la estrategia analítica. El filtro de interpretación es el puente teórico con el que se observan los filmes; esto permite tomar a cada película como un texto fílmico, constituido por imágenes y sonidos simultáneos, integrados en secuencias en un continuo. Las secuencias podemos fragmentarlas y volverlas estáticas; el objetivo es descifrarlas a través de las categorías teóricas de análisis que ofrece el filtro de interpretación.
Es importante señalar que esta propuesta no busca el sentido de la interacción del filme con el espectador, sino el rastreo de la significación histórica explicada con referencia al texto cinematográfico, analizar el contenido histórico, en este caso, no es un asunto de recepción. Ahora bien, ¿cuál sería una posibilidad de aplicación de esta estrategia para analizar cine fortaleciendo el aprendizaje de la Historia? El primer paso sería preparar a los estudiantes para ver la película, por lo cual antes de proyectar el filme, se estudia con ellos el proceso o acontecimiento histórico con apoyo del texto historiográfico y la explicación del profesor, abriendo un espacio para charlar de cuestiones del contexto en que se creó la película y su intencionalidad.
En un segundo momento se trata de ver la película juntos, para lo cual el profesor decide si ver el filme completo o seleccionar de ella algunas secuencias para fortalecer el aprendizaje, orientando a los estudiantes con una guía que ayude a que pongan atención en esos aspectos que refuercen lo aprendido. El tercer paso sería analizar el filme y su contexto histórico, tomando lo visto en la película para profundizar en su contenido y aprovecharlo para robustecer el aprendizaje de los contenidos históricos abordados en el aula. Por último, con la intención de atender el aprendizaje significativo, se procede al rastreo de las huellas del pasado en el presente por medio de propiciar un espacio de diálogo, en el que se reflexionen las consecuencias o permanencias del proceso o acontecimiento histórico en la actualidad y contexto de los estudiantes.
Finalmente, lo apuntado hasta ahora es un esbozo que no pretende agotar la multiplicidad de posibilidades que existen o podrían proponerse para trabajar el cine como recurso didáctico en la enseñanza de lo acontecido. Por el contrario, este escrito es un espacio más en el que no se presentaron afirmaciones que agotaran un debate, sino al que se pretende contribuir desde el vínculo de la experiencia docente con la reflexión teórica. Aquí se exteriorizaron una serie de reflexiones que intentan constituir el nacimiento de una serie de líneas de investigación que podrían continuarse posteriormente en otros lugares de discusión académica. Con esto se reconoce que esta propuesta deja más inquietudes que certezas, lo cual no necesariamente es negativo, sino una oportunidad para orientar el camino intelectual que se puede prolongar en el mundo apasionante de la averiguación y explicación de temáticas de interés del docente de Historia.
Sin más, este texto reflexionó sobre el potencial que tiene el cine como recurso para el aprendizaje del pasado, básicamente tomando como respaldo teórico el análisis del filme, el cual lleva a plantear inquietudes y cuestionamientos relacionados con el vínculo del cine no solamente con la Historia, sino con la realidad de los acontecimientos y procesos históricos que se representan en las películas. Es por esta cuestión del uso del cine como recurso didáctico, que es válido preguntarse; ¿qué hay que analizar en los filmes para que se vuelvan instrumentos válidos para el aprendizaje de lo que pasó?
Esta pregunta conlleva algunos problemas. Se debe reconocer que, pese a su contenido histórico, la representación del cine es una ficción de la realidad, la cual no es real, pero es un apéndice de esta. Esta ficción nos acerca a los hechos pasados y a sus acontecimientos a través de la mirada de actores que teatralizan la conmoción de las personas que vivieron lo sucedido. Las películas son construidas sobre la base de testimonios históricos que desde su subjetividad, han vivido y construido la Historia, pero no se debe olvidar la intencionalidad por parte de sus directores que quizá alteran esa realidad pasada.
Del uso del cine como recurso didáctico, que es válido preguntarse; ¿qué hay que analizar en los filmes para que se vuelvan instrumentos válidos para el aprendizaje de lo que pasó?
Se puede reprochar fuertemente a los cineastas de estos filmes la ausencia de un punto de vista propio que sea manifiesto, explícito y que responda al cuestionamiento de qué se debe hacer para que la historia se cuente como sucedió, pero ese no es solo una dificultad de ellos, sino de los propios historiadores que construyen las versiones del pasado. Es en este punto de ausencia donde se ubicó la propuesta analítica que aquí se bosquejó, ya que en última instancia, se argumentó que para un filme le es suficiente inscribir lo invisible en lo visible para dar testimonio y evidencia sobre personajes y situaciones reales que habitan en un mundo que ha sido acercado a nosotros en la pantalla, y es el punto de partida para analizarlo y emplearlo como un recurso didáctico para la enseñanza de lo que pasó.

El estudio del cine desde la perspectiva de la Historia, ayuda a cultivar la sensibilidad en el intelectual, la cual contribuye a tener otras perspectivas respecto a los sectores y estratos sociales invisibilizados en el mundo que habitamos. El aroma de escándalo hace al cine un arte que invita a la reflexión permitiendo el acceso a múltiples puntos de vista, lo que puede ser el principio del camino para cuestionar valores y principios aparentemente inamovibles sobre los que ha descansado el orden social a través de la historia. El poder del cine es mostrar, muchas veces, sospechas alrededor de puntos de vista tanto minoritarios como mayoritarios.
Finalmente, este trabajo tuvo como uno de sus objetivos mostrar que la actividad docente no debería de reducirse a los temas y asuntos relatados únicamente en los libros. En cierta forma esta argumentación deja como invitación pensar al cine como un arte que desvela cuestiones discutibles mediante la disposición visual, que pueden entenderse como Historia cuando muestra en imágenes lo que normalmente está oculto y sobre lo cual abre un espacio de diálogo e interlocución entre película y espectadores. Por esta razón, la intensión de este esbozo fue contribuir a la expansión de la enseñanza de lo acontecido en nuestras aulas.

Fuentes consultadas
- Bellido López, A. (1998). El aprendizaje del cine. Comunicar. Revista de educación en medios de comunicación, 13-20.
- Díaz Simón, L. (2015). El cine como recurso didáctico en la enseñanza de la historia. Madrid: Universidad Complutense de Madrid.
- Ibars Fernández, R., & López Soriano, I. (2006). La Historia y el Cine. España: CLIO.
- Rancière, J. (2005). La fábula cinematográfica: reflexiones sobre la ficción en el cine. Barcelona: Paidós Ibérica.
- Rancière, J. (2012). Las distancias del cine. Madrid: Ellago Ensayo.
- Zumalde, I. (2011). La experiencia fílmica. Madrid: CÁTEDRA Signo e Imagen.





